Castillo de Peñafiel – Ficha

Lugares históricos con leyendas y mitos

0072 Castillo de Peñafiel - Valladolid

Descubre la majestuosidad del Castillo de Peñafiel, una fortaleza emblemática situada en la provincia de Valladolid, que se alza imponente sobre un cerro, ofreciendo no solo una vista panorámica impresionante, sino también un viaje a través de la historia. Conocido como el «Buque de Castilla» por su forma alargada y estrecha que recuerda a un barco, este castillo es un testimonio de épocas pasadas, donde las leyendas de presos y fantasmas de caballeros cobran vida. Al caer la noche, su torre proyecta sombras inquietantes que evocan antiguas ejecuciones, sumergiendo a los visitantes en un ambiente de misterio y fascinación. Además, la fortaleza alberga una zona conocida como «pudridera», un espacio que servía para el depósito temporal de restos mortales, añadiendo una capa adicional de intriga a su rica historia. Visitar el Castillo de Peñafiel es una experiencia única que combina la belleza arquitectónica con relatos cautivadores, ideal para aquellos que buscan explorar el pasado de Castilla y dejarse llevar por sus historias.

Ruta hacia el Castillo de Peñafiel (El Navío de Piedra)

El castillo domina desde lo alto la villa de Peñafiel y el valle donde confluyen los ríos Duero y Duratón.

  • Desde Valladolid capital: Toma la carretera A-11 (Autovía del Duero) y la N-122 en dirección este hacia Soria. Es una ruta recta que atraviesa la famosa «Milla de Oro» de la Ribera del Duero. Tras unos 55 kilómetros, la silueta del castillo aparecerá frente a ti como un faro.
  • Desde Madrid: Tienes dos opciones. La más rápida es subir por la A-1 hasta Aranda de Duero y allí tomar la N-122 hacia Valladolid. La otra, más pintoresca, es ir por Segovia y la CL-601 hasta Cuéllar, para luego subir hacia Peñafiel por carreteras locales.
  • Desde Aranda de Duero: Sigue la N-122 en dirección oeste. Es un trayecto de unos 40 kilómetros rodeado de algunas de las bodegas más famosas del mundo.

Notas de ruta y bodegas subterráneas

  • El Acceso y Aparcamiento: Para subir al castillo, lo ideal es hacerlo por la carretera asfaltada que serpentea por la ladera del cerro. Arriba, justo a los pies de la muralla, hay una zona de aparcamiento para los visitantes. Si prefieres caminar y sentir el esfuerzo de los antiguos soldados, puedes dejar el coche en el pueblo y subir a pie por las sendas habilitadas, aunque la pendiente es considerable.
  • La Torre del Homenaje: Es el «mástil» de este buque. Con sus 34 metros de altura, ofrece una de las mejores panorámicas de Castilla. Desde sus almenas verás el tablero de ajedrez que forman los viñedos y, en los días claros, el horizonte parece no tener fin.
  • Museo Provincial del Vino: El interior del castillo ha sido rehabilitado para albergar este museo. Es una parada técnica obligatoria para entender por qué esta tierra sabe a lo que sabe. El contraste entre la tecnología del museo y las piedras del siglo XV es fascinante.
  • La Plaza del Coso: Al bajar del castillo, es imperativo visitar esta plaza en el pueblo. Es un espacio medieval rodeado de balcones de madera tallada donde todavía se celebran festejos taurinos. Es uno de los rincones más auténticos y con más solera de la provincia.
  • Vistas desde abajo: No te vayas sin ver el castillo desde la orilla del río o desde el barrio de bodegas. Ver la mole de piedra iluminada al atardecer, recortada contra el cielo, es una experiencia que justifica cualquier viaje.
  • Logística de explorador: El castillo suele cerrar los lunes. Es muy recomendable reservar la entrada con antelación si quieres hacer la visita guiada o la cata en el museo.
  • Consejo de explorador: Aprovecha para comer un lechazo asado en alguno de los asadores de la villa; es el combustible tradicional de la zona. Y si tienes tiempo, asómate a alguna de las bodegas subterráneas que horadan el cerro sobre el que se apoya el castillo.

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