Cabello de Ángel (cabecera artículo)

¿Un misterio marginal?: la «lluvia» de Cabello de Ángel

Por: José Antonio Roldán

El «Cabello de Ángel» en la ufología española ▼

El fenómeno denominado «cabello de ángel» tiene un lugar preeminente en la ufología española, particularmente en el periodo de posguerra y el auge de la investigación ufológica en las décadas de 1960 y 1970, incluyendo aquellos que fueron investigados durante el auge del fenómeno UMMO en Madrid o los que fueron reportados por testigos en el entorno rural de Andalucía.

  A veces la falta de pruebas físicas y el hecho de no tener un marketing divulgativo apropiado hace que fenómenos extraños como es el caso de la lluvia de cabello de ángel terminen dormitando en el archivo oscuro de lo investigadores de enigmas. Lo que no es sinónimo de que el fenómeno deje de existir o de tener un alto grado de interés…

  Los pioneros en la investigación nacional e internacional, ya se preocuparon en su momento de revisar dicho fenómeno. Aunque a pesar de intentar explicarlo, lo más que se pudo fue relacionarlo con dos grandes fenómenos como son los ovnis y las apariciones marianas, relegándolo a un puesto de fenomenología menor. Para aceptarlo o no, tal vez lo primero sería revisar lo que es y cuándo o cómo parece producirse. Y, por último, quizás deberíamos pedir opinión a la propia ciencia para que nos busque similitudes con fenómenos conocidos o reproducibles… ¿Existen?

Meteorología de lo extraño

   La climatología es la «ciencia destinada a estudiar el clima y los fenómenos climáticos». Estudia las condiciones atmosféricas generales resultantes de la sucesión habitual de estados meteorológicos en cada región concreta del planeta. Una forma de predecir el futuro inmediato del tiempo, basándose en el estudio de las posibilidades que existen en nuestras geografías. Las cartas de tarot en este caso dibujan factores climáticos (altitud, latitud, vegetación), temperaturas, orientación geográfica, presión atmosférica, vientos, humedad, precipitaciones, etc. Los hombres del tiempo saben explicarnos las causas que provocan las lluvias y cuando van a suceder. Sin embargo, estos meteorólogos se enfrentan a hechos que acontecen con frecuencia, que han podido observar en evolución y han descubierto los procesos que los provocan. Una nube oscura les indicará que ese cúmulo gaseoso está altamente cargado y por lo tanto su peso tenderá a soltar masa (agua) al menor roce con corrientes frías. Si hay viento podrán saber incluso predecir la velocidad de caída.

  Estos adivinos se encuentran perdidos a la hora de vaticinar fenómenos climáticos anómalos (como es el caso de los granizos) con exactitud y no resuelven todas las interrogantes en lluvias aún más desconcertantes como las que recogen las historias locales, donde los sapos, peces, arcillas y piedras se hacen con el protagonismo de las casuísticas generales. Eventos extraordinarios que al menos anecdóticamente se dan.

  Y si ante estos hechos inexplicados ya no saben ni teorizar casi, les resulta imposible o no les interesa (por adjudicarlo de paraciencia) aquellos casos escalofriantes donde las precipitaciones o lluvias insólitas se dan en el interior de viviendas. Pero estos hechos también están ahí. La última de las sorpresas que nos ha ofrecido el clima, al menos la lluvia, es el cabello de ángel. Unas precipitaciones que se han dado de forma constante en nuestro globo terráqueo, no tan distante en el tiempo, ni de forma tan esporádica como podría parecer. Un prodigio tan antiguo que ya se recoge una versión de él en la propia Biblia. Durante el éxodo por el desierto, el pueblo de Israel dirigido por Moisés presenció un regalo celestial que les calmó el hambre. Una lluvia blanca y sin sabor cayó sobre el pueblo israelita. Ellos les llamaron maná.

  Desde entonces este fenómeno se ha repetido de manera continua, aunque no todos los casos parecen ser idénticos, ni la lluvia estar compuesta del mismo material. Quizá hemos agrupado bajo este celestial nombre una serie de portentos bizarros que sólo tienen en común la forma de expresarse, caen del cielo. Eso explicaría porqué unas veces se habla de telarañas, en otras ocasiones de espuma, babas, gel, polvo, etc. También cabe otra posibilidad, que si sea el mismo acontecimiento. Y el no haberlo podido estudiar en profundidad por falta de pruebas materiales duraderas ha hecho que las descripciones de la materia precipitada hayan adquirido la explicación de las personas que la observaron o entraron en contacto de alguna manera excepcional con ella. Hombres y mujeres que describieron la sustancia por su parecido con otras «materias si conocidas»: el cabello de ángel, las telarañas o la nieve.

  Hoy se sigue buscando la explicación. Se continúa persiguiendo el propio fenómeno, en una cerrada caza para «embotellar» el blanco estrato que cubre los campos. Algo que sólo pudo conseguir, según él mismo comenta, un investigador y periodista norteamericano R. DeWitt Miller. No sabemos sin con fantasía o realidad extrema. Lo relata en su obra You Do take it With You (1955). Afirma haber puesto en un tarro el material, que le fue entregado por la testigo visual de un ovni el 1 de febrero de 1954, el señor W.J.Daily de Puente, California. Desde muy temprano comienza a vincularse el cabello de ángel con otro fenómeno anómalo como es el caso de los ovnis. Tal vez por lo cual, no ha hecho que se le diera el interés pertinente, sino que se encuadrara dentro de la sintomatología paralela que desarrollan fenómenos de mayor escala dentro de lo «enigmático». Como ocurre casi siempre, discriminado por el observador humano un hecho insólito como el del cheveux d’anges ha permanecido en la trastienda de los ovnis y en el cajón desastre de la paraciencia.

  Ni científicos ni meteorólogos ni tan siquiera los buscadores de misterios han podido hallar un perfil concreto que sirva como base para estudiar esta lluvia telarañosa. En primer lugar, porque no hay síntomas climáticos, estacionales o planetarios y mucho menos geotérmicos que pudieran provocarla siguiendo los procesos habituales. Y si esto desconcierta a los estudiosos, en un segundo lugar, se pierden por esa falta de prueba material «llovida». Aparece de improviso y su «descarga es tan rápida que en apenas un par de horas pueden producir varios centímetros de espesor. Pero también es cierto que esta cantidad se disipa con gran rapidez».

  Un proceso que dejaba ver la caída de unos copos similares a los de la nieve. Precipitación lenta como si apenas contuvieran masa, pero que en nada se asemejan a ellos una vez vistos de cerca. No se dan acompañados de frío, no producen humedad ambiental y lo mismo se han localizado en zonas frías como en lugares del trópico. Al igual que ocurre con la nieve es de vida corta. Se evapora rápidamente, de forma misteriosa, sin dejar huella. Ni rastros químicos, ni físicos. Una sustancia blanquecina que no afecta al ambiente, ni a los objetos de los lugares donde aparece. Desaparece al intento de tocarla. Se disuelve al paso de tiempo y al ser expuesta a luz solar, así de incognoscible es la lluvia de cabello de ángel.

  Una incapacidad técnica parece impedirnos concretar qué es exactamente. Ni siquiera Miller logró retener las pruebas el tiempo suficiente para su estudio. Según él le fueron confiscadas unas horas después de su posesión por Leroy Betz, un investigador civil de las fuerzas aéreas norteamericanas. Una falsa identidad como posteriormente comprobó.

  En una década, la de los cincuenta, llena de ideas conspiranoides y olor a oscuros complots silenciadores, dónde lo real terminó por atravesar la frontera de la paranoia colectiva. Lo que nos hace desconocedores de cómo, por qué y que función podría tener dentro de nuestro sistema natural de biología planetaria. Donde cada cosa tiene un sentido: la lluvia, el viento, la tormenta son parte de un plan biológico establecido. Hay algo que no cuadra…todavía, el cabello de los dioses (Los aztecas lo reconocían por ese apelativo).

¿Qué es el Cabello de ángel?

  No nos estamos refiriendo en este caso a la exquisitez de un dulce, ni a las propiedades capilares de seres divinos. Cabello de ángel es el nombre que se atribuyó a una extraña sustancia de carácter físico variable y fácil evaporación que aparecía antes o después de producirse ciertos avistamientos ovni y encuentros cercanos con presumibles seres interdimensionales. También fue un sustantivo adjudicado por los investigadores de lo extraordinario para referirse a una extraña lluvia finísima y multicolor o purpúrea que venía a redondear la visión celestial de algunas presuntas apariciones marianas.

  El cabello de ángel vendría a ser algo así como una especie de sustancia ectoplasmática, pero que no se produciría de forma localizada en un punto motor (médium u objeto) sino que sería exudada de la propia atmósfera a modo de lluvia o rocío. Aunque las versiones de los testigos hacen variar sus descripciones en cuanto a forma y cantidad todos parecen coincidir en que se trata de una sustancia en primera instancia espesa y blanquecina que se iría transformando a plateado paulatinamente conforme iría desapareciendo. Si el fenómeno se produce bajo el horario diurno es frecuente encontrar testimonios que hablan de «lluvia de colores».

Cabello de Ángel (un artículo de José Antonio Roldán)

  La variación en sus formas, al menos a nivel visual, radicaría en que puede presentar desde formas de gotas a esferas, burbujas translucidas y filamentos. De ahí viene lo de “cabello”. Entre sus propiedades está la de disolverse al contacto con nuestra atmósfera, incluso dentro de recipientes sellados. Posiblemente pudiera tener propiedades eléctricas. Es más, la mayoría de expertos a las que hemos entrevistado apuestan porque pudiera tratarse de una sustancia orgánica y no son pocos los que apuestan porque pudiera tratarse de un producto vegetal…pero, ¿de qué tipo?

  Desde luego no es nieve. Su desaparición o evaporación no produce energía calorífica, transformación química ni da como producto final ninguna otra materia. La nieve si produce una expulsión calorífica y su resultado es el agua. El cabello de ángel, simplemente no deja huella. Cómo sino hubiera existido, todo queda intacto. Esto ha hecho que algunos piensen que podría ser el aspecto mutado de moléculas de aire o elementos del mismo como el oxígeno. Incluso se ha llegado ha hablar de un estado anómalo de los elementos gaseosos atmosféricos que se dejan ver en su proceso de transformación de gas a líquido-a sólido. Pero tampoco sería factible, puesto que el ejemplo de la nieve nos enseña que estos procesos muestran una materia con capacidad de transformarse, pero no de desaparecer. A no ser, como nos comentaba un meteorólogo que ahora se produzcan nevadas al revés, es decir, ¿de la tierra al cielo?

  Lo que sí se afirma, al menos lo hace Miller, es que esta sustancia parece demostrar cierta capacidad eléctrica. Eso explicaría porque muchos testigos la describen como fluorescente o luminosa. Subrayamos que la falta de pruebas hace imposible corroborar esta observación. Esa misma luminiscencia podría ser debido igualmente a otro tipo de proceso químico o energético desconocido. Pero, ¿qué energía se da en circunstancias de combustión fría? La fusión fría de los átomos de uranio podría ser aceptada como muestra a comparar, sino fuera porque a lo largo de su proceso se detectan las reacciones de los átomos del uranio y éste se puede mesurar, como mínimo químicamente.

  A pesar de todo, según Miller aquella sustancia consumía oxígeno del interior del envase. Este hecho nos dio que pensar hasta que caímos en la cuenta del craso error de Miller, porque él mismo había afirmado haber encerrado la substancia recogida en un frasco «envasado al vacío» (aunque no explica el proceso de vaciado), de lo cual se entiende que dentro del frasco a priori ya no existía el susodicho elemento químico, es decir, oxígeno… ¿Cómo iba a consumirlo entonces?

  Ante las dudas y las pocas oportunidades de observar el cabello de ángel, estudiarlo y verificar su procedencia hacen que sean válidas de tener en cuenta cualquiera de las decenas de hipótesis que se han propiciado. Aunque algunas sean tan prosaicas que quieran explicarlo como lluvia de telas de araña o de pistilos de vegetales en fase de reproducción. Quizás se hayan terminado por unirse varios fenómenos naturales en uno y mientras que bien es cierto que lo de las telas de las arañas pudiera servir para explicar lo sucedido por ejemplo en la zona de Aar (Sudáfrica). Las crisálidas de gusano pudieran explicar lo que sucede en los campos andaluces cada primavera. Pero, ¿pueden estos animales tener algo que ver con casos ovnis ubicados en pleno centro urbano como el que vivió Emilio Hortz en México? Sería demasiado precipitado, sin pruebas, aceptar tanto esas simples explicaciones cómo decir que el cabello de ángel bien pudiera ser una especie de extraño maná, que permite respirar por unos tiempos relativamente breves a seres de otros planetas mientras nos visitan. Al fin de cuentas lluvias extrañas siempre las ha habido. El antiguo testamento ya nos habla de «misteriosas granizadas» (Josué capítulo 10 versículo 11); tormentas de piedras bíblicas, ranas y peces (Segunda plaga de Egipto). Azufre arrojaban las nubes en junio de 1642 sobre el castillo de Loburg en Alemania, etc. O las arañas trabajan de forma muy activa y variada o allí arriba sobre las nubes hay más misterios de los que pretendemos conocer.  En todo caso, es destacable el hecho de que el periodista Miller relacionase la sustancia llovida del cielo con la emanada por los cuerpos de los médiums bajo trance, en cuyo caso se conoce como ectoplasma. Antes de que la sustancia le fuera presuntamente arrebatada, Miller tuvo tiempo de ver como pese a que se iba evaporando paulatinamente este material pegajoso y lechoso no sólo había soportado la exposición a la luz solar, sino que incluso había aguantado la exposición de lámparas de mil vatios que se utilizaron durante las fotografías…

    El angel hair se dejaba caer por sitios tan curiosos como el Valle de San Fernando (USA), un lugar dedicado a la fabricación de aviones militares y enseres bélicos, que curiosamente, era un lugar de los llamados calientes en cuanto a presencia ovni.  Una de las curiosas muestras del milagro de Fátima (Portugal) resultó ser lo que los presentes llamaron «lluvia de pétalos de flores» y otras lluvias de lágrimas de algodón acontecidas en la Cova de Iria el 18 de mayo o el 23 de ese mismo mes de 1917. En ambos casos se describe algo idéntico al cabello de ángel o fibralvina (nombre que algunos investigadores portugueses le dan a este fenómeno).

Un fenómeno con varios siglos de existencia… ¡Conocida!

  En la obra The Natural History of Selborne (Inglaterra), Gilbert White hace una referencia a esta blanquecina sustancia cuando describe un suceso acontecido el 21 de septiembre de 1741 que él mismo protagonizó. Gilbert relata como en un paseo matutino descubrió el campo totalmente cubierto por un raro manto. Sobre las nueve de esa misma mañana una lluvia de tela de araña le sorprendió. Explica que no eran hilos, sino gotas de ese material, tal vez jirones o copos de tres centímetros de ancho y doce o quince de largo. Una curiosa nevada que debió delimitarse geográficamente en una especie de triángulo comprendido por tres poblaciones Bradley, Selborne y Alresforts, de lo que se deduce que el espacio que ocupó osciló en trece kilómetros cuadrados.

Varias hipótesis. Un mismo misterio

  La más aceptada pese a las reservas que son necesarias en casos concretos como los que muestran la posterior aparición objetos luminosos, son las de las telas de araña. En 1963 D.J.Clark, del museo de Historia Natural de Londres opinaba que las arañas eran las responsables del prodigio y así se lo hacía saber al Capitán Pape respondiéndole en la publicación Mariner Observer, donde Pape había descrito el cabello de ángel. Decía que podrían tratarse de arañas de la familia Linyphiidae que maduran en otoño. En los días cálidos y de rocío matinal copioso, las arañas empiezan a dispersarse y emigran buscando iniciar nuevas colonias, para ello utilizan una especie de viaje aéreo o «en globo». Cuando el sol seca el rocío se producen corrientes de aire ascendentes. La araña sube a la cima de una planta, levanta el extremo de su abdomen y segrega seda líquida. Seda que se estira por las corrientes de aire hasta formar una hebra sólida que transporta al arácnido incluso a kilómetros de su origen. Hipótesis apoyada por el meteorólogo norteamericano Todd Spindler. Silvia Larocca, meteoróloga argentina tiende más a creer que algunos de estos casos podrían ser explicados como «cristales de hielo». «Estas nieblas están formadas por cristales de hielo que se han sublimado a partir directamente de su estado de vapor (es decir que el vapor de agua pasó directamente al estado sólido). Para su formación se requieren las tres condiciones antes mencionadas y debido a la necesidad de núcleos de condensación (partículas de polvo, impurezas) donde se acumule el hielo se producen cerca de lugares poblados, pero no es nada raro que una gran extensión sea cubierta por una niebla helada en escasos 10 minutos después de que (por ejemplo) el motor de una aeronave haya perturbado el equilibrio inestable entre la presencia de nieblas y la ausencia de éstas», afirma Larocca.

  Sin embargo, Clark no supo explicar porque la sustancia a la que hacía mención Pape se evaporaba o disolvía, entre otras cosas porque la seda líquida es incluso más resistente que la natural. Tampoco supo explicar, como no lo hacen la mayoría de los defensores de esta hipótesis, el hecho curioso de que a pesar de que exista metros y metros de manto de cabello de ángel, no suelen verse rastro de las presuntas causantes arácnidas.

  Tal vez la explicación sencilla podría estar encerrada entre la sociedad humana y sus productos…la contaminación. Un hidrocarburo que combinado con humedad en el aire, en la presencia de los altos pulsos de la energía RF (microondas), los agujeros en el ozono o la entrada de material radiactivo a nuestra atmósfera procedente del espacio. Si fuera este el caso quedaría desde luego explicado el porqué de la ausencia de las arañas, pero no se entendería igualmente porqué no se pueden recoger con éxito muestras ni tan siquiera vestigios de corrosión en los objetos que puedan haber estado en contacto con dicha sustancia. Por lo que debemos pensar que la fibralvina es inocua, inodora y no actúa en el medio de forma patente. David P. Stern, director del Goddard Space Flight Center en Greenbelt, Maryland, USA explicó que para él algunos casos (como el de Romey) no es un fenómeno atmosférico, pero que si que podría estar relacionado con plantas o animales que habitan el área donde ocurren ese tipo de «precipitaciones». Jordi Cunillera i Grañó, del Servei de Meteorología de Cataluña no tiene «ninguna explicación desde el punto de vista meteorológico de dicho fenómeno».

¿Relación del cabello de ángel con los ovnis?

  Anteriormente resaltábamos el caso de la Sra. Daily. Ella presenció aquel febrero de 1954 las maniobras de una escuadrilla de cazas. De repente sus binoculares le dejaron ver algo que la impresionó, un «no invitado artefacto» en forma discoidal de enormes dimensiones y color rojizo. Cuando más rojizo estaba el ovni dejó caer una rara lluvia blanquecina en el lugar del avistamiento. Llenando postes eléctricos y campos. «Un material largo y plateado…desapareció al intentar cogerlo». Aún así logró llevarle a Miller la preciada muestra. Recogiéndolo con un paño oscuro.

  En 1952 en Oloron (Francia), una nube cilíndrica en apariencia y de aspecto esponjoso dejó boquiabiertos a los lugareños. Mientras sobrevolaba sus cabezas, desprendió un rocío de hilillos blancos, que se vertían desde uno de los laterales del cilindro. Un nutrido grupo de objetos de menor tamaño y color rojo intenso hacían de séquito a la nube, desprendiendo fibralvina y cubriéndolo todo a su paso. Incluidos testigos del inusual evento. Días después se repetía el fenómeno en Gaillac, también en Francia.

  Algunos testigos de ovnis en el Triángulo de las Bermudas, describen como algunos de los artefactos visionados desprenden también este tipo de lluvia. En la mayoría de casos ésta cae sobre el mar cubriéndolo con una capa multicolor. Y repiten también la existencia de una «extraña nube» que les precede en su aparición…¿demasiadas coincidencias?

  En Romney, Virginia Occidental (USA) un matrimonio vio sorprendida la tranquilidad de su hogar con la aparición de una especie de «cabello de ángel» en su hacienda. La testigo, Rusty, dijo que: «Ayer por la noche, cerca de 7:00 P.M., oí un sonido ruidoso como un zumbido». Se parecía al ruido de un aeroplano grande. «Salí para ver si podría verlo, pero no pude verlo. El sonido duró alrededor de una hora. Esa mañana, cuando me levanté, mi campo estaba lleno de estas » telarañas». No puedo exactamente como describirlos, con excepción de unos que parecían «telarañas» pero al mismo tiempo no lo eran, sus formas eran generalmente circulares. Éstas, como usted verán en las fotos, eran diferentes», afirmó el dueño del campo donde se produjo el denominado efecto de «angel hair». Rusty fue inmediatamente a por su cámara fotográfica y tomó alrededor de una docena de fotos. «Hice que mi marido fuera a la ciudad para comprar algunos guantes de goma, para así poder obtener algunas muestras. En su camino a la ciudad que estaba a unas 7 millas, había algunos lugares, que él vio de «telarañas», pero no tanto como la que cubría mi jardín». La primera muestra que él intentó conseguir con los guantes se convirtió en una masa pegajosa tan pronto como la tocaba. «Pusimos las muestras en un pedazo de toalla de papel y pusimos los guantes adentro con él en un bolso plástico. Fui a la ciudad a un lugar de revelado de foto en una hora y conseguí las fotos. «He vivido aquí en Romney, Virginia Occidental por 6 años y nunca he visto nada igual. Estoy muy interesada en saber si alguien más ha tenido esta experiencia. Voy a intentar encontrar un laboratorio que analice este material para mí». El hecho de analizar este suceso dentro de la óptica ufológica es debido a que este tipo de «cabello de ángel» ha estado ligado a otros avistamientos habidos alrededor del orbe terrestre.

  El 7 de diciembre de 1.998, el grupo Contacto Ovni de Colombia se reunió como venía siendo habitual en la zona de Tabio, en el cerro de Huaika. Según cuentan algunos de sus integrantes -Raul Atencio, Edgar O., William Chaves, Carlos y Martha- hacia las 11.45 pm, empezó a lloviznar. «Lo bueno de la experiencia es que sentíamos la lluvia y no nos mojamos parecía que lo que caía no era agua, sino especie de energía en forma de algodón», cuentan. Pero la sustancia parecía no venir sola, ya que «en ese momento apareció a una altura de 1.500 metros un objeto en forma de tubo de color azulado fosforescente y la supuesta lluvia continuó por espacio de 25 minutos». Un caso curioso, aunque no exento de la duda por los testigos del mismo.

  En la actualidad, cuando se relaciona la fibralvina con seres no terrestres las perspectivas son muy diversas. Por un lado, tenemos a los que piensan que el cabello de ángel pudiera ser un soporte para salvaguardar la vida de los visitantes extraterrestres, a modo de alimento, ventilación o protección bacteriológica.Y por otro lado están los que defienden que el cabello de ángel es la secreción de lo que esos seres expulsan al entrar en contacto con nuestra atmósfera. Y por supuesto serían los despojos de sus magníficas naves estelares. Un desperdicio, que a diferencia de los de nuestros vehículos, habrían hallado la fórmula de ser biodegradables en breve periodo de tiempo, lo que explicaría su desaparición. En algunos de los casos, las pruebas que puedan apoyar la veracidad de dichas hipótesis son tan poco consistentes como los propios «hilos de la virgen».

  Otro caso de este tipo de fenómeno sucedió hace 40 años en la localidad portuguesa de Alentejo, Évora. Donde se avistaron ovnis parados en el cielo sobre la ciudad y un gran número de testigos vieron caer fibralvina, al parecer procedente de los No Identificados. Un profesor, director de la escuela local, recogió unas muestras y en una de ellas venía un ser biológico vivo. El doctor Amaral realizó un informe sobre el asunto.

Dos de las hipótesis más curiosas

1/ Con gran rapidez un grupo de investigadores acudieron a unos maizales de Iowa (USA) donde se dio un caso de angel hair. Recogieron muestras en tarritos de comidas de bebé y posteriormente afirmaron haberlo analizado. Las pruebas químicas determinaron, al parecer, que aquello encerrado en cristal hermético no era otra cosa que un éter amínico, similar pero no el mismo al que producen las arañas. Tal vez su procedencia fuera vegetal. Entonces una nueva interrogante se les insinuó a los interesados en el fenómeno gotas de plata… ¿Qué tipo de planta conocida producía aquella sustancia y luego la excretaba?, ¿Con qué finalidad? Tal vez respuestas que un buen estudio analítico de ADN pudieran desvelarnos en breve.

2/ Un buscador de bio-ovnis, es decir, seres vivos desconocidos o animales del espacio, dio otra posibilidad al enigma cabello de ángel. Trevor Constable, hombre de negocios e investigador polémico, estudió varios casos de masas gelatinosas caídas del cielo. Lo plasmó en el libro They Live In The Sky . Postula que géneros de vida de inteligencia limitada que estarían morando por encima de la estratosfera y que se nos han hecho más cercanos en la Era Nuclear y aérea a los terrestres y que pudieran excretar esta sustancia a la vez que ser los causantes de muchos de los misterios ovnis dados hasta la fecha. Unos animales de resistencia eléctrica y con la capacidad de resistir presiones de gravedad que le son necesaria para su hábitat en las alturas y que se divertirían según Constable en perseguir bandadas de pájaros, aviones, en ocasiones, automóviles.

  El investigador sudamericano Guillermo Aguilera cree firmemente que él ha sido testigo en varias ocasiones de una lluvia de cabello de ángel. «Mi experiencia con este extraño elemento fue en varias oportunidades en la ciudad de Buenos Aires, pero la que mejor recuerdo fue en el barrio de Belgrano, cercano al centro de la ciudad aproximadamente en el año 1972, donde pude presenciar una verdadera lluvia de estos elementos, pude tomar en mis manos algunos, la sensación es de algo con temperatura tibia, casi sin peso y si permanece en donde se apoyó no desaparece tan rápido pero si uno lo manipula desaparece, no produce la sensación molesta de las telas de araña», nos explicó el propio Aguilera.

    Seguimos buscando respuestas al cabello de ángel. El camino será angosto como casi todo acceso a las verdades de nuestra realidad, la conocida y la que se va dejando ver a cuentagotas. Vamos cargados con muchas hipótesis donadas por otros investigadores, por especialistas en biología y porqué no, meteorólogos. En alguna de estas especialidades de la ciencia debe de estar la clave o tal vez debamos de aunar ideas en una nube que termine dando una preciada lluvia de inquietantes sorpresas más allá de las leyes físicas acuñadas en nuestra historia humana.

José Antonio Roldan es un reputado escritor de varias obras de enigmas y misterio. Junto con Yolanda García, es realizador y podcaster del programa "En La Búsqueda". Ha escrito, dirigido y presentado diferentes programas de radio, televisión y publicaciones de esta temática, actualmente también colabora con Iberia Mágica.