Lugares históricos con leyendas y mitos
- Almería
- 37.287870169430334, -2.572620487751706
- ZONA SUR ⛤ MAPA IBERIA MÁGICA

Descubre el antiguo asentamiento de la Sierra de los Filabres, conocido como el «Machu Picchu almeriense». Este fascinante lugar, que fue un próspero centro de minería y agricultura hasta su abandono en 1968, ofrece un viaje al pasado a través de sus viviendas de piedra en ruinas y sus bancales. La atmósfera de aislamiento y misterio que lo rodea invita a los visitantes a explorar su historia y a sumergirse en la nostalgia de un tiempo olvidado. Ideal para los amantes de la arqueología y la naturaleza, este destino es una joya escondida que no te puedes perder.
Ruta hacia la Aldea de los Canos (El Poblado Minero del Olvido)
La Aldea de los Canos es uno de los testimonios más sobrecogedores del pasado minero de la Sierra de los Filabres. Construida para albergar a los trabajadores de las minas de hierro de Serón a finales del siglo XIX y principios del XX, hoy es un «pueblo fantasma» de arquitectura industrial que languidece entre pinos, ofreciendo una visión única de la vida en las cotas altas de la montaña almeriense.
- Desde Almería capital: Toma la A-92 hacia Granada hasta la salida de Guadix, y allí conecta con la A-92N hacia Baza. Toma la salida hacia Caniles/Serón por la A-334. El trayecto es de aproximadamente 1 hora y 30 minutos.
- Desde Serón: Desde el casco urbano, se debe tomar la carretera que sube hacia Las Menas (AL-5407). La Aldea de los Canos se encuentra a pocos kilómetros antes de llegar al complejo principal de Las Menas.
- El acceso final: El acceso es por carretera asfaltada de montaña, pero una vez en las inmediaciones de la aldea, el recorrido debe realizarse a pie por senderos de tierra y escombros mineros.
Notas de ruta y el Misterio de su Origen
- Arquitectura de Jerarquías: Al pasear por sus restos se puede observar la estratificación social de la época: desde las viviendas humildes de los mineros (pequeñas y funcionales) hasta los restos de edificios administrativos más nobles. La mayoría de las estructuras carecen ya de techumbre, dejando al descubierto sus muros de piedra y cal.
- El Paisaje del Hierro: El suelo de la aldea y sus alrededores tiene un característico tono rojizo debido a la alta concentración de óxido de hierro. Aún se pueden ver restos de las tolvas, vagonetas y el trazado de los cables aéreos que transportaban el mineral hasta la estación de ferrocarril en el valle.
- Naturaleza Recobrada: Tras el cierre de las minas en 1968, la vegetación de Sierra Filabres ha comenzado a reclamar el espacio. Los pinos crecen entre los muros de las antiguas casas, creando una atmósfera de «ruina romántica» industrial similar a la de los pueblos del viejo oeste americano.
- Equipamiento del Explorador: Es obligatorio el uso de botas de montaña con suela rígida y protección en el tobillo. Caminarás entre ruinas, piedras sueltas y restos de hierro oxidado que pueden causar cortes o torceduras. Se recomienda llevar linterna frontal si tienes intención de asomarte a bocaminas cercanas (aunque no se recomienda entrar por riesgo de colapso) y una chaqueta técnica, ya que a esta altitud el clima cambia bruscamente y el viento de sierra es constante.
- Precauciones de Seguridad: Esta es una zona de alto riesgo de hundimientos. No entres en los edificios que presenten grietas en sus muros de carga y, bajo ningún concepto, accedas a pozos o galerías mineras sin señalizar. El terreno puede ser inestable debido a las cavidades subterráneas propias de la actividad minera. Al ser una zona de montaña, mantente atento a la posible presencia de procesionaria del pino en primavera.
- Logística de explorador: El acceso a la aldea es libre. No hay ningún tipo de servicio (ni agua, ni sombras, ni cobertura móvil estable). Se recomienda aparcar en el cercano poblado de Las Menas, que está restaurado y cuenta con un hotel-restaurante y servicios, y desde allí caminar hacia Los Canos (aprox. 20-30 minutos).
- Consejo de explorador: Visita la aldea en un día de niebla o durante el atardecer. El contraste del silencio absoluto con las siluetas de las chimeneas y los muros derruidos crea una experiencia sensorial muy potente. Combina esta visita con el Cargadero de Mineral de Serón para entender el ciclo completo del hierro en la provincia.


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