Cantavieja – Ficha

Presencia templaria

0146 Cantavieja - Teruel

Descubre Cantavieja, un enclave estratégico de gran relevancia histórica situado en la provincia de Teruel. Este fascinante lugar, que funcionó como una «encomienda» de la Orden del Temple, sirvió como centro de poder y administración de las tierras conquistadas al sur de Aragón y Castellón. Su rica herencia cultural está impregnada de misterio y superstición, lo que lo convierte en un punto de interés ineludible para los amantes de la historia y lo esotérico. A menudo mencionado en relatos que exploran las leyendas que surgieron tras la caída de la Orden del Temple, Cantavieja ofrece una experiencia única que invita a los visitantes a sumergirse en un pasado lleno de intrigas y secretos. No pierdas la oportunidad de explorar este destino cautivador, donde cada rincón cuenta una historia y cada piedra guarda un susurro del pasado.

✠ Ruta hacia Cantavieja (La Fortaleza del Maestrazgo) ✠

  • Desde Teruel capital: Toma la A-226. El trayecto dura aproximadamente 1 hora y 30 minutos, atravesando paisajes de alta montaña y desfiladeros impresionantes.
  • Desde Castellón: Sigue la CV-15 hacia Villafranca del Cid y luego conecta con la A-227. Es una ruta habitual para quienes vienen de la costa (aprox. 1 hora y 45 minutos).
  • El acceso final: Al llegar, lo mejor es aparcar cerca de la entrada del casco antiguo. El pueblo tiene una estructura circular defensiva y lo ideal es recorrerlo a pie para descubrir sus miradores colgados al vacío.

Notas de ruta y el Rugido del Tigre

  • Plaza de Cristo Rey: Es una de las plazas porticadas más bellas de Aragón. Tres de sus lados están rodeados de soportales medievales. Aquí se encuentran los dos edificios más importantes: el Ayuntamiento (siglo XVI), con su imponente fachada de piedra, y la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, un templo barroco de dimensiones catedralicias inspirado en el Pilar de Zaragoza.
  • Museo de las Guerras Carlistas: Situado en una casa del siglo XVII en la Calle Mayor, este museo es fundamental para entender por qué Cantavieja fue tan importante en el siglo XIX. Aquí conocerás la figura de Ramón Cabrera y cómo el pueblo resistió asedios brutales, llegando a ser la capital del Estado Carlista.
  • El Castillo Templario y el Calvario: En el punto más alto del peñón quedan las ruinas del antiguo Castillo de Cantavieja. Lo que antaño fue una fortaleza templaria hoy alberga un Viacrucis o Calvario, con una curiosa ermita circular (el Santo Sepulcro) construida sobre una de las torres. Es el lugar con más carga histórica y mística del pueblo.
  • Iglesia de San Miguel: Una joya del gótico levantino que suele pasar desapercibida. En su interior se encuentra el Sepulcro de Gonzalo de Funes, una obra maestra tallada en alabastro que perteneció a un Gran Maestre de la Orden de San Juan. Detrás de la iglesia, hay un callejón que lleva a un mirador con vistas vertiginosas al barranco.
  • La Nevera de Cantavieja: Situada en las afueras, es una estructura circular de piedra utilizada antiguamente para almacenar nieve y convertirla en hielo. Es un ejemplo perfecto de la ingeniería rural del siglo XVII.
  • Logística de explorador: La Oficina de Turismo organiza visitas guiadas que permiten entrar al salón de plenos del Ayuntamiento (con un techo gótico impresionante) y subir a la Torre de la Iglesia para tener las mejores fotos panorámicas.
  • Consejo de explorador: Busca la Muralla Aspillerada de la época carlista. Ver los agujeros en la piedra para los fusiles te dará una idea de lo que fue defender esta «isla de roca» en mitad de la guerra.

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Castillo de Monzón – Ficha

Presencia templaria

0144 Castillo de Monzón - Huesca

Descubre la majestuosidad del Castillo de Monzón, una fortaleza musulmana que se erige como un testimonio de la rica historia de Huesca. Este imponente monumento no solo fue la principal encomienda templaria, sino que también albergó galerías subterráneas que servían para misas secretas y rituales, impregnadas de leyendas sobre prácticas espirituales heterodoxas. En sus muros se educó a Jaime I el Conquistador, quien más tarde se convertiría en un pilar fundamental de la historia española. Tras la disolución de la orden templaria en 1312, el castillo se convirtió en su refugio final, lo que añade un aire de misterio y reverencia a su ya fascinante legado. La presencia de marcas de cantería y la disposición de sus defensas sugieren un diseño meticulosamente basado en la geometría sagrada, lo que convierte a este sitio no solo en un lugar de interés histórico, sino también en un ejemplo excepcional de la arquitectura medieval. Visitar el Castillo de Monzón es sumergirse en un viaje a través del tiempo, donde cada piedra cuenta una historia y cada rincón invita a la reflexión sobre el pasado.

✠ Ruta hacia el Castillo de Monzón (La Fortaleza del Rey Niño) ✠

El castillo se alza sobre un promontorio estratégico que ha sido ocupado desde época íbera y romana.

  • Desde Huesca capital: Toma la autovía A-22 en dirección a Lérida. El trayecto dura unos 40-45 minutos.
  • Desde Zaragoza: Sigue la A-2 hasta Lérida y luego la A-22, o utiliza la carretera nacional N-240. Tardarás aproximadamente 1 hora y 20 minutos.
  • El acceso final: El acceso al castillo se realiza desde el casco urbano de Monzón. Puedes subir en coche hasta la misma puerta (hay una zona de aparcamiento) o, si prefieres sentir la ascensión medieval, subir a pie por las empinadas calles que nacen cerca de la Catedral de Santa María del Romeral.

Notas de ruta y la Herencia del Temple

  • La Cuna de Jaime I: Tras la muerte de su padre en la batalla de Muret, el pequeño Jaime I el Conquistador fue entregado a los templarios de Monzón. Aquí vivió entre los 6 y los 9 años bajo la tutela del maestre Guillem de Mont-rodón. Pasear por su patio de armas es caminar por el mismo lugar donde un niño aprendió las artes de la guerra y el gobierno antes de convertirse en rey.
  • La Torre de Jaime I: Es uno de los edificios más emblemáticos. De planta trapezoidal, sirvió como cárcel de la encomienda y, según la tradición, fue el aposento del joven monarca. Sus gruesos muros guardan el eco de una infancia marcada por la disciplina militar y religiosa.
  • El Templo de San Nicolás: Una joya del románico tardío incrustada en la muralla. Fíjate en su ábside poligonal que asoma al vacío; desde el interior se accede a una escalera de caracol que conecta con pasadizos secretos que antaño servían para burlar los asedios.
  • La Espada Tizona: Cuenta la leyenda que la famosa espada del Cid Campeador estuvo custodiada en esta fortaleza por los templarios. Se dice que el propio Jaime I la utilizó durante su estancia antes de que la reliquia siguiera su azaroso camino por la historia.
  • Túneles y Salidas Secretas: Bajo los dormitorios de los monjes guerreros parte un subterráneo que, según la voz popular, llegaba hasta la orilla del río Cinca. Estos túneles eran vitales para recibir suministros o escapar cuando el castillo se convertía en una trampa de piedra.
  • Logística de explorador: La entrada general cuesta unos 3,50 €. Es muy recomendable preguntar por las visitas guiadas para descubrir los grafitis medievales ocultos en las paredes de los dormitorios.
  • Consejo de explorador: Si puedes, visítalo durante el Homenaje a Guillem de Mont-rodón (en mayo). La ciudad y el castillo regresan al siglo XIII con recreaciones históricas, caballeros templarios y mercados medievales que devuelven a la fortaleza su antiguo esplendor bélico.

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