Torre de la Calahorra – Ficha

Sitios de prácticas místicas y rituales

0162 Torre de la Calahorra - Alicante

Descubre la Torre de la Calahorra en Alicante, una impresionante fortaleza árabe que ha resistido la prueba del tiempo, fusionando la majestuosidad de un castillo medieval con la intriga de una logia masónica de rito egipcio. Este monumento histórico no solo es un testimonio arquitectónico, sino también un santuario de simbolismo ocultista. En su interior, la famosa sala de la obediencia masónica te transportará a un mundo de esoterismo, adornada con frescos que evocan la rica mitología egipcia. Observa los intrincados símbolos masónicos que decoran el suelo, donde uno de ellos se sitúa estratégicamente sobre una trampilla secreta, diseñada para facilitar la huida de los congregados a través de un laberinto subterráneo. La Torre de la Calahorra no es solo un lugar para visitar, sino una experiencia que despierta la curiosidad y el asombro, invitándote a explorar los misterios de la historia y la cultura que la rodean.

Ruta hacia la Torre de la Calahorra (El Centinela Herido)

La torre se encuentra en pleno casco histórico, justo frente a la Basílica de Santa María y el Palacio de Altamira.

  • Desde Alicante: Toma la A-70 o la N-340 hacia el sur. El trayecto es de unos 20-25 minutos. El coche se puede dejar en los aparcamientos cercanos a la ladera del río Vinalopó o en el parking del Centro.
  • En transporte público: Puedes llegar en el tren de Cercanías (C-1) hasta la estación de Elche Parque. Desde allí, un paseo de 10 minutos bajo las palmeras te llevará directamente a la torre.
  • El acceso final: Se entra por la Calle Uberna, 14. El vestíbulo es uno de los lugares más atmosféricos, con sus gruesos muros de mampostería que parecen absorber el ruido del exterior.

Notas de ruta y los Secretos de la Logia

  • El Terremoto y los 10 Metros Perdidos: En 1829, un devastador terremoto que asoló la Vega Baja hizo que la torre perdiera 10 de sus 25 metros de altura. Lo que ves hoy es una versión «recortada» que, sin embargo, ganó en el siglo XIX sus características ventanas neoárabes y almenas decorativas durante su reforma como casa señorial.
  • La Sala Masónica (Decoración Egipcia): El mayor secreto de la Calahorra se esconde en su interior. En el siglo XIX, el edificio albergó las reuniones de una logia masónica. En una de sus salas podrás ver una fascinante decoración de estilo egipcio, encargada por los propietarios de la época, con frescos que representan temas sobre la vida y la muerte. Estos motivos servían de marco para los ritos de iniciación de los masones ilicitanos.
  • Voces en las Mazmorras: Como buen castillo, la Calahorra tiene su leyenda negra. Se dice que en las celdas de su planta baja, utilizadas como prisión durante siglos, aún se pueden escuchar ecos y lamentos de los cautivos que perdieron allí la vida. Algunos antiguos inquilinos de la casa adosada aseguraban que las sombras en las escaleras no siempre eran proyectadas por la luz.
  • El Pasadizo al Mar: Existe una persistente leyenda local que afirma que desde las profundidades de la torre parte un túnel secreto que conectaba la ciudad con la costa (Santa Pola). Aunque los arqueólogos no han hallado pruebas de tal proeza de ingeniería, la historia sigue viva en el imaginario popular como ruta de escape en caso de asedio.
  • Logística de explorador: La entrada general cuesta 2€ (1€ reducida). El recorrido te permite subir a las plantas superiores, desde donde se tiene una vista privilegiada de la cúpula azul de la Basílica de Santa María.
  • Consejo de explorador: Tras la visita, camina hacia la plaza de Santa Isabel para ver la escultura de las Tres Marías. El contraste entre la dureza de la piedra almohade de la torre y la elegancia de la Basílica justo enfrente te dará la clave del mestizaje histórico de Elche.

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La Rábita Califal de Guardamar – Ficha

Sitios de prácticas místicas y rituales

0161 La Rábita Califal de Guardamar - Alicante

Descubre la fascinante historia de La Rábita Califal de Guardamar, un excepcional conjunto monacal islámico que data de los siglos X y XI. Este singular ribat, que sirvió como un refugio para la vida contemplativa y la oración, fue un centro de misticismo sufí donde los monjes-guerreros se dedicaban al ascetismo y a la búsqueda de la unidad divina. Su complejo arquitectónico, compuesto por celdas-oratorio interconectadas a través de calles y espacios abiertos, ofrece una visión única de la vida espiritual y comunitaria de la época. Al visitar este lugar, no solo te sumergirás en la rica herencia cultural de la región de Alicante, sino que también experimentarás la serenidad y la profundidad de un espacio que ha sido testigo de la devoción y la búsqueda espiritual a lo largo de los siglos. No pierdas la oportunidad de explorar este tesoro histórico que combina arte, arquitectura y espiritualidad en un entorno natural impresionante.

Ruta hacia la Rábita Califal (El Monasterio de las Dunas)

El yacimiento se asienta en el Parque Alfonso XIII, en un entorno natural privilegiado de pinadas y dunas, cerca de la desembocadura del río Segura.

  • Desde Alicante: Toma la carretera N-332 en dirección sur hacia Torrevieja/Cartagena. El trayecto dura unos 35-40 minutos. También hay autobuses directos (Costa Azul) desde la estación de Alicante cada hora.
  • Desde Murcia: Conduce por la A-7 y luego la AP-7 en dirección a Torrevieja, desviándote hacia Guardamar. Tardarás aproximadamente 45 minutos.
  • El acceso final: Una vez en Guardamar, dirígete al Parque de las Dunas. El yacimiento se encuentra a un kilómetro de la desembocadura del Segura. Es un paseo llano y muy agradable bajo la sombra de la pinada que plantó el ingeniero Francisco Mira para frenar el avance de las arenas.

Notas de ruta y la Lápida Fundacional

  • El hallazgo de Francisco Mira: En 1897, durante los trabajos de repoblación forestal, el ingeniero Francisco Mira y Botella tropezó con una lápida de arenisca roja. Esta pieza, datada en el año 944 d.C. bajo el mandato de Abderramán III, reveló la existencia de una mezquita y dio la clave para las excavaciones que décadas después desenterrarían el complejo.
  • Vida de Oración y Vigilancia: La Rábita no era solo un lugar religioso, sino un punto de vigilancia costera. Aquí convivían monjes guerreros y voluntarios que combinaban la oración islámica con la defensa del territorio frente a posibles ataques por mar. El complejo cuenta con una veintena de celdas oratorio organizadas en torno a una mezquita.
  • El Silencio del Desierto: El lugar fue abandonado tras un fuerte terremoto en el siglo XI y sepultado rápidamente por las dunas, lo que permitió su conservación casi perfecta (incluyendo grafitos en árabe antiguo en las paredes). Caminar hoy entre sus celdas te permite sentir el aislamiento y la austeridad de los antiguos morabitos.
  • La Fonteta: Justo al lado de la Rábita verás los restos de la Ciudad Fenicia de La Fonteta (siglos VIII-VI a.C.), una de las mejores muestras de la colonización fenicia en el Mediterráneo, lo que convierte a este rincón de las dunas en un epicentro arqueológico de primer nivel.
  • Logística de explorador: El yacimiento es un recinto protegido. La mejor forma de visitarlo es mediante la ruta guiada «Memoria de Arena», que suele realizarse los sábados en castellano (requiere reserva previa en la oficina de turismo o en su web).
  • Consejo de explorador: Visita después el Museo Arqueológico de Guardamar (MAG) en el casco urbano. Allí podrás ver la réplica de la lápida fundacional (la original está en Murcia) y otros tesoros recuperados de las dunas que ayudan a completar el rompecabezas de este monasterio perdido.

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