Sitios de energía y geomancia
- Guipúzcoa
- 42.96006663471802, -2.0030958214801924
- ZONA NORTE ⛤ MAPA IBERIA MÁGICA

La Estación Megalítica de Aralar, ubicada en la provincia de Guipúzcoa, se erige como uno de los conjuntos prehistóricos más significativos del País Vasco, albergando más de 80 monumentos que incluyen dólmenes, menhires, túmulos y cromlechs. Este fascinante sitio no solo representa un legado arquitectónico, sino que también revela la complejidad de las creencias y prácticas de las comunidades que lo habitaron. Los dólmenes, tradicionalmente considerados tumbas, desempeñaban un papel crucial como marcadores astronómicos, permitiendo a sus constructores observar y comprender los ciclos celestiales. Además, se cree que estos monumentos servían como puertas de comunicación con la diosa «Mari», una figura central en la mitología vasca, lo que añade una dimensión espiritual a su significado. La leyenda local atribuye la construcción de estas impresionantes estructuras a gigantes precristianos dotados de fuerza sobrehumana, lo que no solo enriquece la narrativa cultural de la región, sino que también invita a los visitantes a explorar un pasado lleno de misterio y asombro. Visitar la Estación Megalítica de Aralar es sumergirse en un viaje a través del tiempo, donde la historia, la astronomía y la mitología se entrelazan en un paisaje impresionante.
Ruta hacia la Estación Megalítica de Aralar (El Santuario de los Jentiles)
Aralar es inmenso, pero los yacimientos más espectaculares se concentran en las zonas de pastos altos, accesibles desde ambos lados de la frontera provincial.
- Desde Navarra (Vertiente Sur): Toma la A-10 (Autovía de la Barranca) y sal en Uharte-Arakil. Desde allí, sube por la sinuosa carretera que lleva al Santuario de San Miguel in Excelsis. Es una ascensión mítica que te deja en el corazón de la sierra. Cerca del santuario y en las campas de Albi, empiezan los senderos que te llevan a dólmenes como el de Amorleku o Arraztaran.
- Desde Guipúzcoa (Vertiente Norte): Dirígete a Beasain por la N-I y toma el desvío hacia Ataun y el Puerto de Lizarrusti (GI-2120). Lizarrusti es la puerta de entrada principal. Allí encontrarás el Centro de Interpretación del Parque Natural de Aralar, el lugar perfecto para situar los megalitos en el mapa antes de empezar a caminar.
- El último tramo (A pie): Aralar se saborea caminando. Desde Lizarrusti, una de las rutas más bellas te lleva hacia las campas de Enirio o la zona de Alotza, donde las piedras hincadas te guiarán por el paisaje.
Notas de ruta y gigantes de piedra
- El Aparcamiento: En el Puerto de Lizarrusti hay un parking amplio junto al albergue y el centro de interpretación. Si optas por la subida desde Navarra, el parking del Santuario de San Miguel es tu base de operaciones, aunque en días claros se llena rápido.
- El Dolmen de Jentilarri: Es uno de los más icónicos. Su nombre significa «Piedra de los Jentiles» (los gigantes de la mitología vasca). Se encuentra en un entorno de prados alpinos que parece sacado de una película. Conserva la cámara y parte del túmulo, y es fácil imaginar los rituales que se celebraban bajo su sombra de piedra.
- El Menhir de Saltarri: No te pierdas esta pieza única. Se encuentra en las campas de Alotza, tumbado en el centro de un prado inmenso. Mide más de 3 metros y, aunque hoy yace en el suelo, su presencia en mitad de la nada sigue imponiendo respeto. La leyenda dice que un gigante lo lanzó desde una cima cercana.
- Joxe Miguel de Barandiaran: En tu ruta por Aralar, el nombre de este eminente antropólogo aparecerá constantemente. Fue él quien excavó y rescató del olvido gran parte de estos dólmenes, recopilando además las leyendas de Mari (la dama de Anboto) y los Sorginak que habitan estas peñas.
- El Hayedo y el Karst: Caminar por Aralar es un ejercicio de orientación. El terreno kárstico está lleno de lapiaces y hoyas que pueden ser traicioneras con niebla. Sigue siempre las marcas de los senderos (GR o PR) y disfruta del contraste entre el gris del granito/caliza y el verde profundo de los musgos.
- Logística de explorador: Aralar es montaña pura. Lleva botas con buen agarre, ropa de abrigo (el tiempo cambia en minutos) y agua. En el Santuario de San Miguel hay restaurante, y en Lizarrusti también puedes comer bien, pero en la zona de los dólmenes estarás tú solo con el viento y las ovejas latxas.
- Consejo de explorador: Si vas en otoño, el espectáculo de los hayedos encendidos en rojo rodeando las tumbas de piedra es, sencillamente, de otro mundo. No olvides visitar el interior del Santuario de San Miguel para ver su famoso retablo de esmaltes del siglo XII, una joya que compite en belleza con los propios monumentos prehistóricos






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