La Cueva de Hércules - cabecera artículo en Iberia Mágica

La cueva de Hércules

  • Escrito Por José Ignacio Carmona.
  • Extraído del Libro del mismo autor “La España Mágica” Editorial

La Cueva de Hércules: Entre el Mito Hermético y la Ingeniería de Roma

Cuenta Ibn Hayyan que el Califa se maravilló no solo por lo singular del emplazamiento de un Toledo favorecido por la orografía, sino por la intrincada red de galerías y minas de un Toledo subterráneo en el que hubo de aventurarse [01].

El mito relacionado con la cueva o palacio encantado se relaciona con Hércules y tiene un indisimulado paralelismo con tradiciones homéricas. La creencia pagana en seres fabulosos habitantes de simas y cavernas fue reemplazada por la figura taumatúrgica del héroe. El culto a Hércules tuvo mucha fuerza en la Hispania antigua hasta prácticamente el siglo V AC. Trogo Pompeyo en su voluminosa
“Historia universal” nos aporta abundante información sobre las tradiciones y costumbres de los primitivos pueblos de España. 

El Sustrato Pagano y los Dioses de las Profundidades

Tradicionalmente los valles y desfiladeros como lugares sombríos y depresivos que se adentran en la tierra se han relacionado con el paganismo. Probablemente en Toledo hubieron de subsistir creencias paganas en época visigoda, pues existen referencias tales como el culto a los dioses culto a los dioses Endovelico y Ataecina a quienes se ofrecían sacrificios y demandaban oráculos y la veneración a una extraña divinidad subterránea bicorne a la que se conocía por el nombre de “Vestio” [02].

También Pedro de Rojas menciona en Toledo el culto subterráneo a deidades infernales y a las ninfas en su circo máximo. Concretamente este culto se elevaba a Conso y Marte. Parece razonable si atendemos lo que nos dice Vitrubio, situando el culto dedicado a las deidades paganas menores, generalmente extramuros.

Entre Misterios Egipcios y Linajes Bíblicos

Caso aparte es defender el culto Intramuros de Hércules en un templo romano. La leyenda sobre el origen de la cueva camina de la mano de la del propio   origen de la ciudad. Nos encontramos con un Hércules iniciado en los misterios egipcios que después de ir fundando ciudades a su paso sin quedarse en ninguna llega a Toledo cargado de una inmensa fortuna de oro y piedras preciosas. Maravillado, ordena realizar un palacio subterráneo donde deposita el tesoro e instruye a toda suerte de personajes en los misterios egipcios. Al regresar a Egipto, la cueva queda cerrada y custodiada por un pequeño grupo de guerreros con un secreto en su interior que profería una maldición para todo aquel que osase profanarla.

Otras fuentes opinan que   su fundador fue Tubal, o el griego Ferencio huido de Galicia tras matar a puñaladas a Amphiloco. Incluso se menciona al rey Pirro casado con Iberia hija del rey Ispahán [03].

La popularización de la figura de Tubal, hijo de Jafet y nieto de Noé embrida con una larga tradición que arranca con Flavio Josefo se continua con Jerónimo e Isidoro de Sevilla y definitivamente se consolida en la historia hispana con el arzobispo Jiménez de Rada. Es lo que muy oportunamente describe el profesor Jose A. Ayaso Martínez [04] como: “una necesidad de los estados cristianos por recrear una genealogía bíblica basada en la etnología canónica del Génesis”.

De tal modo esto es así que, Fogelquist cree advertir ecos bíblicos en el episodio de la destrucción de la Casa de Hércules por un águila que arroja un tizón, evocando a las plagas con que el Dios del Antiguo testamento hostigaba periódicamente al pueblo pecador [05].

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El Enigma de la Ubicación: Templos y Leones Metálicos

Sixto Parro y el Vizconde de Palazuelas afirman que donde se sitúa la cueva hubo de existir un templo consagrado a Júpiter Capitolino, puntualizando que   por el origen indudablemente romano es imposible que fuera un templo construido por Tubal o Hércules. No obstante Sixto Parro en su “Toledo en la Mano” [06] sugiere la posibilidad de que el culto a Hércules se llevara a cabo en otro emplazamiento:

“…En ese mismo sitio de la Vega, no muy distantes de las del Circo y a su costado norte…convienen todos los historiadores toledanos en que pertenecen a un Templo que allí estuvo dedicado a alguna deidad gentílica…Pisa dice…Marte, Venus o Esculapio…Lozano y otros le atribuyen a Hércules, a quién parece que veneraban muy particularmente los toledanos por su Dios y por su rey…”

La crónica del moro Rasis menciona una torre de piedra de altura considerable levantada sobre cuatro leones metálicos en cuyo subsuelo existía una cueva donde se estudiaban ciertas artes herméticas. Lo cierto es que Toledo está horadado de cuevas naturales en su casco histórico que se ramifican hacia los aledaños, cuevas que bien pudieron ser posteriormente reacondicionadas por la mano del hombre. Singularmente este autor conoce perfectamente este particular, porque habitó una casa en la travesía Valdivias nº1 esquina calle Covarrubias, donde en sus subsuelos apareció una extraña cueva hoy en día lamentablemente sepultada sobre la que se erigía un ara de piedra.

La Realidad Arqueológica: El Castellum Aquae Romano

De todo este relato legendario solo encontramos un elemento con base real, la cueva. Una robusta cueva, a juzgar por el peso que hubo de soportar al emplazarse inmediatamente debajo de un templo.

Este famoso subterráneo efectivamente se emplazaba bajo el solar de que en tiempos fue Iglesia de San Gines, demolida en 1841 y cuyo terreno fue vendido a particulares durante la desamortización de Mendizábal.

Sobre la cueva de Hércules se ha escrito tanto que podría dar lugar a un género propio dentro de lo fantástico. La reutilización de algunas piedras ornamentadas con motivos geométricos en las casas que se edificaron sobre el solar de la parroquia retroalimento la leyenda.

Existen vestigios romanos del siglo I, visigodos del siglo III, constancia de una mezquita árabe del siglo XII y la citada Iglesia de San Gines derruida en 1830. Pero no ha sido hasta hace relativamente poco tiempo cuando se ha determinado una solución más o menos satisfactoria para el enigma que se nos planteaba con su localización. Sin precisar si en tiempos fuera reutilizada como templo, catacumbas cristianas, escuela de magia, ciudad-refugio iberorromana comunicada por pasadizos o vía de escape, lo cierto es que su uso principal   forma parte de una logística militar, ya que se trata de un depósito de aguas (castellum) donde viene a finalizar el acueducto romano de 38 Km. que daba servicio a la ciudad desde el embalse de Alcantarilla (Mazarambroz). Este depósito abastecía prioritariamente al Alicen, donde hubo de residir la guarnición romana.

Los últimos estudios nos indican su uso como cisterna conectada mediante un ingenioso sistema hidráulico romano con otros vestigios como las termas romanas de la calle Amador de Los Ríos o las de los sótanos de Hacienda.

En fecha 31/05/2010 y en nota de prensa [07] local aparecida en el diario ABC se recoge la noticia del feliz hallazgo debajo de un garaje particular de la calle Amador de los Ríos, de los restos de unas termas. Los técnicos vienen a confirmar que los baños descubiertos anteriormente y las termas se relacionarían formando parte de una única estructura cuya extensión supera con creces lo conocido en ejemplos similares. Se detallan estancias calefactadas y espectaculares galerías levantadas en “opus Caementicium”. Julio Porres nos transmite que ya en 1612 y con motivo de la construcción de la casa profesa de los jesuitas, se documenta el hallazgo de unas bóvedas romanas conteniendo en su interior una estatua de mármol incompleta y diverso material cerámico. Los restos arquitectónicos y arqueológicos pasaron al olvido, siendo en tiempos sede del Santo oficio.

En la segunda fase de la excavación se encontraron veinticinco monedas de bronce de nuestra era debajo de los restos desmembrados de dos caballos y un perro. Estas monedas se datan en la segunda mitad del siglo IV, lo cual señalaría y fecharía el abandono del uso de la estructura.

Vitrubio, en el siglo I ya instruía en cómo debería repartirse el agua desde los castellum [08]:

“Cuando el agua llegue a la ciudad, se hará un depósito con una triple cisterna para recibirla; a este depósito se le adaptarán tres conductos que lo penetraran, conforme a una igual repartición, en las cisternas contiguas, de suerte que el agua rebose de los compartimentos laterales vaya a verterse en el centro. Así, el compartimiento central se colocarán las tuberías dirigidas a todos los estanques y surtidores; del segundo se las dirigirán a los baños, por lo cual será pagado por la ciudad; y el tercero servirá para abastecer las casas particulares, sin perjuicio del consumo público”.

Vitrubio en su “De Architectura” recoge los procesos de estas construcciones y aconseja el método de túneles, acueductos y sifones para salvar desniveles como era el caso de Toledo. El sifón servía para que el caudal de agua introducido proporcionara una carga hidráulica por la altura de la caída, ya que el agua al descender gana en presión y velocidad y supera el desnivel. Los romanos utilizaban para apuntar la presión tuberías de plomo, cerámica o sillar.

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Las Seis Expediciones Históricas al Subterráneo

Volviendo a la Cueva de San Gines, hasta época reciente en que ha tenido lugar una concienzuda intervención arqueológica dirigida por Vasilis Tsiolis solo conocíamos su interior por el precedente de seis Expediciones anteriores [09]:

1- Cardenal Siliceo 1546

El DR. Salazar de Mendoza en 1625 apunta a como este cardenal mando limpiar la entrada y bajaron con linternas, cuerdas y provisiones. Era verano y encontraron la temperatura muy agradable. Entraron al amanecer y salieron al anochecer, declarando bajo juramento, que como a media legua entre levante y septentrión se toparon con unas estatuas de bronce sobre un ara, que una de ellas cayo con gran estruendo y que hubieron de salir asustados. Posteriormente fallecen todos los miembros de la expedición Luis de Hurtado el cronista más cercano cronológicamente a esta expedición es mucho más prosaico, dice que solo encontraron basura y bajas argamasas. El maestro de maestros Marcelino Menéndez Pelayo en su “Historia de los heterodoxos españoles” [10] nos
dice cómo el arzobispo Siliceo se limitó a mandar tapiar la cueva tras no hallar otra cosa sus expedicionarios que grandes murciélagos.

El Conde de Mora lleva hasta el delirio un cronicón sobre la cueva basado en “la Historia del Orbe”, donde habla de un muchacho que penetra en la cueva por accidente huyendo del castigo de su amo y
que sale a tres leguas de la ciudad hacia el camino de Añover. Curiosamente no toma en cuenta el elemento fantástico de un tesoro custodiado por un perro (can-Cerbero). No empero, Fernando Ruiz de la Puerta refiere una extraña cueva en la finca de Higuares que bien pudiera conectarse con la de San Gines.

2- Carbonero y Sol 1839

Bajaron desde la Iglesia y hallaron un recinto lleno de cadáveres de antiguos feligreses, pues hasta José Napoleón era costumbre encontrar sepultura en las parroquias de referencia. Vieron la clave de un arco de grandes dovelas obstruido por lo restos insalubres de los mismos enterramientos.

3- San Marcial 1851

José Amador de los Ríos recoge el testimonio de Nicolás Magan, corresponsal del “Semanario pintoresco”: ni cloacas, ni cueva maravillosa, solo bóvedas descubiertas de 40 a 50 pies de largo por 25 a 30 de ancho terminando en piedra viva que se levanta hasta el cañón de dichas bóvedas. Refiere también dos fuertes muros de contención y el origen indudablemente romano de la obra.

4- González Simancas 1929. Entró por la calle de San Gines y clasifica la cueva como musulmana o mudéjar basándose en los ladrillos vistos.

5- A. Díaz Sastre. Se introdujo por un hueco circunstancial abierto en el jardín de la casa número 3 del callejón de San Gines. Encontró numerosos restos humanos apilados bajo los arcos de sillería.

6- Ventura F. López, septiembre de 1929. Aun alterando el orden cronológico de las expediciones he dejado para la última esta curiosa y “denostada” aportación del sacerdote por lo llamativo de su hipótesis. No obstante Ventura López demuestra a tenor del plano que dibujo él mismo coincidente con la planta, que estuvo físicamente en la cueva.

En su opúsculo titulado “El templo de Melkart en Toledo” nos transmite:

“Yo no la vi, hasta que les dio la ocurrencia a dos aficionados de limpiar de escombros su entrada…vi.…un templo fenicio completo…un arco pelásgico a todas luces…con otros dos…pasaban por romanos…Esta planta es la de un templo asirio…con su zigurat y todo…solo
falta confrontarla con la de Biblos para hallar su simbolismo…no se sabe lo que es un monolito con trazas de ídolo que en un ángulo de su interior se levanta…Y como quiera que la cueva de Hércules junto al Zigurat o torre va hacia el Oeste , y al lado de la puerta del naciente …hay un pozo en diagonal con la cueva, no necesitamos más saber que es por donde el sol se hunde en el misterio, puesto que es donde marca su término la sombra del monolito , pasada la hora nona. El simbolismo, pues de este templo de Melkart, es el mito según el cual el sol al ponerse duerme en la cueva de Cádiz que es el Oeste…Hércules es el sol; y sus trabajos, los doce meses del año que producen las manzanas de oro del jardín de las Hespérides…”

NOTAS

[01] Joaquín Valle. “La frontera de Toledo en el siglo X”. Simposio Toledo Hispanoárabe.

[02] Fernando Ruiz De la Puerta. “La leyenda mágica de Toledo”.Actas del congreso Toledo mágico y heterodoxo”. Caja de Toledo 1988.

[03] José A. García Diego. “La Cueva de Hércules”. Revista de Obras Publicas octubre de 1974.

[04] “Antigüedad y excelencia de la diáspora judía en la Península ibérica”.

[05] Jon Juaristi. “El reino del Ocaso: España como sueño ancestral”. Espasa-Calpe 2004.

[06] Sixto Parro. “Toledo en la Mano”. Imprenta de Severiano López 1857.

[07] M.M “Las termas del Garaje” ABC Toledo.

[08] Jorge Castellote Peña. “El Agua de los romanos”. Revista Historia 16 nº 303.

[09] Julio Porres. “Comentarios al artículo LA CUEVA DE HERCULES de José A. García Diego”. Revista de Obras Públicas mayo de 1975.

[10] CSIC. Volumen II.

José Ignacio Carmona Sánchez es escritor, conferenciante y experto en simbología, masonería y filosofía de la historia. Su trayectoria de décadas en la investigación del Toledo esotérico y la herencia sefardí le ha valido reconocimientos como la Medalla de las Cuatro Sinagogas de Jerusalén. Es autor de libros de referencia como 'Toledo y la Mesa de Salomón' o 'La España Mágica', colaborador habitual en medios audiovisuales y director del programa 'Soñando Sueños' en Radio Sefarad, actualmente también colabora con Iberia Mágica.
Santa Comba de Bande - cabecera artículo en Iberia Mágica

Santa Comba de Bande

  • Texto: Cristina  Mª Menéndez Maldonado
  • Fotos: Gerson A. de Sousa Oliveira

Galicia, siempre mágica, nunca deja de sorprender

La provincia gallega de Orense, desconocida para muchos, atesora construcciones de enorme valor arquitectónico que han resistido el paso de los siglos y aún asombran por la belleza serena de sus piedras y la persistencia de sus energías telúricas. El santuario de Santa Comba de Bande, en la comarca de A Baixa Limia y a orillas del río Limia, es uno de esos tesoros. Considerada por numerosos expertos como la iglesia más antigua de Galicia, algunos la datan en el siglo VII. Fue declarada Monumento Nacional en 1921.

El topónimo Bande podría derivar de Bandua, divinidad venerada por galaicos y lusitanos, cuyo culto se extendió desde Gallaecia hasta Lusitania junto a otras deidades como Cosus o Nabia. En Santa Comba existió un ara consagrada a Bandua, hoy desaparecida. Por su parte, “Comba” procede del latín Columba (paloma), símbolo de paz y relacionado también con antiguas creencias paganas.

Desde hace más de veinte años, María Isabel Alonso, vecina del lugar, se encarga sin ayudas de cuidar esta joya arquitectónica, referencia cultural y turística de Bande. Resulta sorprendente que un monumento de tal relevancia carezca de servicios estables de atención o guías turísticos. Mientras ella mantiene limpio el entorno con dedicación admirable, la humedad amenaza las pinturas y estructuras interiores, evidenciando una preocupante falta de conservación institucional que afecta con demasiada frecuencia al patrimonio histórico.

Santa Comba

Santa Comba posee planta de cruz griega, cabecera y pórtico con varias estancias. El edificio mide 18 metros de largo por casi 12 de ancho y conserva gran parte de su fábrica original. Cuenta con dos accesos: uno en el brazo sur del crucero y otro en el pórtico occidental, que actúa como entrada principal y fue reformado en el siglo XVII respetando la armonía del conjunto. A ambos lados del pórtico existieron pequeñas capillas destinadas probablemente a refugio de peregrinos. Una espadaña de dos vanos, añadida en el siglo XIX, corona la fachada.

Construida con grandes sillares de granito, Santa Comba de Bande está considerada una iglesia de tipo monacal. Fue un pequeño monasterio habitado por monjes que ofrecían atención espiritual y cobijo a los viajeros. Las antiguas celdas adosadas al templo desaparecieron y todavía generan debate sobre las distintas fases constructivas del conjunto. En el interior destacan las bóvedas de medio cañón realizadas con ladrillo y el crucero cubierto por bóveda de arista sobre un cimborrio sostenido por cuatro arcos de herradura.

El santuario fue levantado bajo la advocación de Santa Comba o Santa Colomba, virgen y mártir rodeada de leyendas populares. Según un cartulario del monasterio de Celanova, la iglesia se habría restaurado sobre un templo paleocristiano cuya antigüedad se remontaría aproximadamente al año 675.

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Un lugar fascinante para historiadores y arqueólogos

El doctor en Historia Contemporánea Jesús Manuel García Díaz recuerda que el interés por Santa Comba aparece ya recogido por Fray Benito de la Cueva, archivero del monasterio de Celanova en 1613. Según este cronista, el templo ya existía en el siglo VII y fue asociado al arte visigodo tras las excavaciones y restauraciones realizadas en el siglo XX por Ferrant y Gómez Moreno.

Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo en 2003 por especialistas del CSIC y la Universidad del País Vasco cuestionaron esa cronología. Tras un estudio estratigráfico del edificio, propusieron que la iglesia podría pertenecer a una etapa posterior, cercana a la arquitectura asturiana del siglo IX e influida por corrientes orientales transmitidas por el mundo omeya. Esta controversia convierte a Santa Comba en un lugar aún más fascinante para historiadores y arqueólogos.

La iglesia conserva además un sarcófago de mármol que guardó los restos de San Torcuato, discípulo del apóstol Santiago y obispo de Acci. Sus reliquias llegaron desde Guadix durante la invasión musulmana y posteriormente fueron trasladadas al monasterio de Celanova en el siglo X. Al sarcófago se le atribuyen poderes curativos. La tradición cuenta que algunos devotos raspan la piedra con una concha de vieira y hierven el polvo obtenido para lavarse después la cara, especialmente en casos de dolencias de vista u oído.

En el interior también encontramos un ara romana dedicada a Júpiter reutilizada como altar y un miliario romano que sirve de base a la pila bautismal. Pero lo que más impresiona son las pinturas murales del ábside, restauradas en 2003 y datadas entre los siglos XV y XVI. En ellas aparecen el arcángel San Gabriel, la Virgen María con un libro y la paloma símbolo del Espíritu Santo representando la Anunciación. Sobre la ventana del ábside figura San Martín Obispo y, en el techo, una representación de la Trinidad rodeada de estrellas, sol y luna.

Junto a Santa Comba existe una pequeña fuente conocida como “la fuente de los enamorados”. La tradición asegura que las parejas que beben de sus aguas fortalecen su amor.

Santa Comba comparte protagonismo con otros enclaves excepcionales de la provincia ourensana, como el monasterio de San Salvador de Celanova, donde se encuentra la capilla mozárabe de San Miguel, construida en el año 937 y orientada a los equinoccios, o el yacimiento romano de Aquis Querquennis. También destaca Castromao, antigua tierra de los Coelerni, que cada año revive su pasado en la conocida fiesta castrexa.

Orense, provincia de paso para muchos viajeros camino de las costas gallegas, guarda joyas históricas y arquitectónicas todavía poco conocidas. Galicia, siempre mágica, nunca deja de sorprender.

Cristina M.ª Menéndez Maldonado es periodista, guionista, escritora y locutora. Su experiencia abarca reportajes de investigación sobre ciencia, arquitectura, lugares mágicos desde hace más de 10 años. Es guionista y directora del premiado cortometraje "Desde el silencio", actualmente también colabora con Iberia Mágica.
La Mesa de Salomón descifrada - cabecera artículo en Iberia

La Mesa de Salomón: El Espejo del Cosmos en la Hispania Visigoda

Introducción

La Mesa de Salomón descifrada: Homenaje a Federico González

El reinado de Salomón supuso la edad de oro del pequeño Estado hebreo, un paréntesis de paz y prosperidad en una oscura historia de guerras y cautiverios. La imagen de Salomón toma elementos estereotipados procedentes de Persia y Babilonia, pero termina siendo tributaria del Egipto faraónico, pues las influencias dominantes en el Israel de la época en que se escribieron los libros históricos de la Biblia procedían de los círculos judíos helenizados de Alejandría y otras ciudades egipcias. La elección de Salomón como rey de Israel estuvo precedida de diversas intrigas políticas, pues hubo de deshacerse de otros candidatos como eran Amnón, Absalón y Adonías. Solo a través de la profecía logra realizar su monarquía con sentido religioso. Salomón no solo era el elegido, era ante todo “el Ungido”.

Ya veremos qué importante es después de enfatizar, aclarar con espíritu de síntesis este particular, pues guarda una íntima relación con la mística judía, la exégesis, y la arquitectura sagrada. Dentro del judaísmo se desarrolló una compleja tradición mística alrededor de las interpretaciones esotéricas del carro celestial: la merkavah y los hekhalot. Cualquier otro acercamiento profano tanto a la figura de Salomón como su archifamosa “Mesa”, nos distraerá en infundadas –por profanas– especulaciones, lo que ha dado lugar a una toda una literatura de género.

Los mitos son discursos que recogen hechos transcendentales y básicos de la cosmovisión de un grupo social. Consecuentemente el “mito” de la mesa de Salomón es indisoluble del Templo, y surge de una tramoya que aúna diversas mitologías. Los autores, cabe destacar entre otros a Ricardo de San Víctor (1110-1173) y al jesuita Juan Bautista de Villalpando (1552-1608), al hablar del Templo basan sus descripciones en el libro de los Reyes, en la visión de Ezequiel y en una prefiguración visual de la Jerusalén Celeste. Sin embargo, la interpretación más completa y sofisticada del significado del Templo procede del filósofo judío Filón de Alejandría. En Filón se combina la devota lealtad al judaísmo con un profundo amor a la filosofía griega.

La simbiosis entre textos bíblicos y arquitectura determina que todos los elementos asociados al Templo, incluida la mesa, se sujetan a las concepciones antropométricas de la proporción y al principio Vitrubiano de “la simetría”. La magia, como dice Borges, «es una casualidad distinta», y el Templo de Salomón es el resultado de una compleja red de correspondencias. El Templo prefigura la Creación, y cada elemento guarda correlación con el cosmos. 1 Los hebreos dividían el universo en dos partes, de modo que el plano redondo de la tierra con sus mares y continentes servía de diafragma. En la parte superior de este diafragma, el cielo (chamajim) se eleva desde los extremos de la tierra como una gran bóveda. En la parte inferior estaba el abismo representado por las aguas subterráneas.

El cielo, raquia, traducido libremente por la Vulgata como firmamentum, era una bóveda sólida que en Job (XXXVII, 18) es comparada a un espejo de metal.

Los hebreos no tuvieron en uso en su horizonte nada más que cuatro direcciones y jamás distinguieron más que cuatro vientos. Las cuatro direcciones corresponden a nuestros puntos cardinales, y según algunos autores como Antonio Stoppani Salomón sería el autor del Qoheleth, donde se verifica que los hebreos conocían la circulación atmosférica de las aguas, tal como hoy enseñan los libros de meteorología y la física terrestre.Los eclipses de Sol y de Luna no eran desconocidos para los hebreos, así como eran conocidas las constelaciones de la Osa y de Orión, las Pléyades, cada una con su propio nombre, tal como constatamos más de una vez en el Antiguo Testamento. Gesenius admite la interpretación de mazzaroth como signos zodiacales, rechaza  el  significado  de  “corona”  traduciendo  por  “astros  premonitorios”,  de  la  raíz nazar (advertir). En el mismo Templo encontramos ingenios astronómicos como la escalera de Acab, líneas horarias de un cuadrante solar. Así pues, la alusión que hacen algunas fuentes asimilando la Mesa de Salomón a un Espejo a través del cual pueden observarse los siete cielos, queda justificada por la relación de la Mesa con los misterios celestes y la toma en consideración de la figura de Salomón como astrólogo.

No olvidemos que Salomón, según las escrituras, y no solo la literatura mágica, es profundo conocedor de los secretos celestes. En el cántico de Deborah, que es uno de los más antiguos monumentos de la literatura hebraica, se hace referencia al movimiento diurno de las estrellas y en relación a aquél está el Libro de la Sabiduría (VII, 19) donde aparece Salomón gloriándose de conocer entre otras muchas cosas el concepto astronómico de la previsión de los movimientos celestes, y tal vez el concepto astrológico de las configuraciones recíprocas de los siete planetas.

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Siguiendo el ejemplo de anteriores Templos, el de Salomón contaba con tres estancias principales atendiendo a un modelo de gradación del espacio sagrado. En hebreo una cosa es “santa” cuando está separada (del verbo kadosh), por eso el lugar más santo (el Debir) es el más inaccesible. El sanctasanctórum representaba la presencia de Dios, que se comunicaba con los hombres a través del arca de la Alianza. Los dos querubines se relacionan con los nombres de Dios –Iahvé y Elohi–, con sus atributos gemelos de justicia y misericordia. El velo representaba la tierra material; y sus cuatro colores, los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.

Los doce baluartes que rodean el tabernáculo representan a las tribus de Israel, asociadas a su vez estas a un signo del zodíaco, lo mismo que en los cuatro baluartes interiores próximos al lugar más sacrosanto (Debir) figuran el mundo sublunar de los cuatro elementos.

El atuendo del sumo sacerdote también era simbólico. Las dos piedras de ónice de los hombros representan el sol y la luna, y las doce piedras del pectoral, los doce signos del zodíaco. Durante sus oficios en el templo, el sacerdote lucía todos estos símbolos, pero cuando penetraba en el lugar santo solo vestía una túnica de blanco inmaculado.

Respecto a qué entendemos por “mesa de Salomón”, en buena lógica hemos de identificarla con la Mesa de los Panes de la Proposición descrita en Éx. XXV, 23-30.

Josefo nos narra cómo, al igual que el velo del Debir o lugar más santo representaba los cuatro elementos del Universo; el candelabro los siete cuerpos celestiales, las doce obleas de los Panes de la Presencia se relacionan con los signos del zodíaco.

Si nos atenemos en consecuencia a las descripciones que sobre el Templo nos transmiten todas las fuentes relacionándolo con los misterios celestes, entenderemos que al tiempo que una función ritual, los objetos sagrados presentes de la liturgia hebrea cumplen una finalidad “mágica” suplementaria que se relaciona con la Astrología.

Ahora bien: ¿Cuál era la posible funcionalidad de la Mesa de los Panes de la Proposición?

Una vez al año, durante la ceremonia de la expiación, el sumo sacerdote penetraba  en el interior  del Debir y pronunciaba una fórmula secreta, y lo hacía revestido de un pectoral con propiedades mágicas, engarzado con cuatro piedras que aludían a las tribus de Dan, Efraím, Rubén y Judá. Esta fórmula se conoce como Shem Shemaforahs.

El análisis que, sobre la hexalfa, “Sello de Salomón” o “Estrella de David” nos ofrece una de las voces contemporáneas más autorizadas en el campo de la mística y la cábala judía, Mario Satz, nos puede acercar al misterio:

El nombre hebreo del hexágono es meshushé, palabra que contiene doblemente a Moisés –transmisor y codificador de la sabiduría contenida en la Tora– y al nombre hipostático de Dios ha-Shem… Moshé, que la Biblia traduce por “salvado de las aguas”, era el nombre egipcio para los que habían pasado por el bautismo iniciático. Siendo seis el número que encierra el hexágono, tenemos que sus caras totalizan la cifra bíblica del hombre, quien, según el Génesis, aparece al sexto día de la creación.

Sin embargo, no se sostiene, como está recogido uno tras otro en todos los libros contemporáneos que hacen mención a la Mesa de Salomón, relación alguna directa entre Mesa, Debir y ceremonia del nombre, por cuanto, sencillamente, la Mesa de los Panes de la Presencia no estaba en el interior del Santo de los Santos sino en una sala contigua. El por qué se ha llegado a relacionar la Mesa de los Panes con la ceremonia del nombre es debido al profano desconocimiento del significado último de la mística judía en relación al Templo.

La mística judía solo puede ser entendida tomando en consideración los muchos préstamos que toma de culturas limítrofes, toda vez que extrapolando una sabiduría trascendente extranormativa: la egipcia. Solo así entenderemos que la Mesa tiene su propio valor sustantivo independiente de la ceremonia del nombre que sucede en el interior del lugar más santo. Esto es: es un elemento eucarístico de profundo significado esotérico, místico y cabalístico.

Centrémonos pues en qué viene a significar la mesa de Salomón

El er Ankh o “casa de la vida egipcia”, era mucho más que un templo; era un templo-laboratorio, punto de apoyo y epicentro verbal de la profecía. Esta en el mundo antiguo se resolvía con sentido místico. El pueblo hebreo vivió primero bajo el régimen de la más estricta teocracia. Un jefe como Moisés y su sucesor Josué, son representantes de Dios con el de estatus profeta.

Al igual que en las antiguas culturas, como la hindú, los reyes acudían a los sanyasines o sabios ascetas ambulantes para conocer el destino de los tronos. El descenso topográfico de Jerusalén a Silo, donde antaño tuvo su escuela profética Samuel, señala hasta qué punto la casta de los reyes dependía para su subsistencia de la sanción profética de los videntes sabios.

En los textos de las pirámides se repiten frases sobre el denominado “destino estelar del rey”. El rey debe ser “ungido” y cumplirse sobre él la profecía; y así, mediante esta sanción divina, su persona adquiere una doble condición: es rey y sacerdote. Cuando Samuel vio a Saúl, le dijo Dios: “Ese es el hombre del que te hablé; es él quien reinará sobre mi pueblo…” Así nació la realeza en Israel.

A partir de David se establece el principio dinástico por gracia de Dios. Y es en un himno real (Salmo 109) donde más claramente se especifica que la ceremonia de coronación atiende a un oráculo, por el cual al príncipe se le imponía las insignias reales, que eran el nezer o corona real, y el edut o testimonio y decreto. La semejanza entre los textos ceremoniales de la corte egipcia y la profecía de Natán es calcada. El llamado “protocolo del rey” de los textos egipcios, se englobaba dentro de una ceremonia de entronización, muy precisa e indispensable. Contenía el nombre del nuevo rey, la entrega del poder, la designación divina y el augurio de perpetuidad del reino.

El hecho de que Salomón traslade el arca al Templo, lo que al instante lo convierte en Santuario Real, depósito de las tradiciones sagradas de Israel, y de que en este existiese una columna o podio, junto al cual, o sobre el cual, el rey está en pie durante ocasiones solemnes como la entronización o la renovación de la Alianza, apunta a que es muy probable que la Mesa de los Panes tuviera una función ritual añadida asimilada al aludido protocolo del rey, es decir, que sobre ella (cuyo tablero era un zodíaco, no lo olvidemos) se sancionase la ceremonia de entronización. De ahí su importancia.

La Mesa de Salomón descifrada - imagen 02 artículo en Iberia Mágica

Esta tesis viene avalada por el significado simbólico de todas las ceremonias de coronación posteriores, inspiradas inequívocamente en la de los reyes hebreos. Así en la ceremonia de coronación de los reyes franceses durante la misa, en el momento del ofertorio, el rey, entre otros objetos simbólicos, lleva al altar un pan de plata y un pan de oro.

Estas correspondencias simbólicas ya nos las explica Filón de Alejandría al relacionar la piedra, que es el mesías (ungido), con el pan o mana. Correspondencias que vienen marcadas por la asonancia entre Bet-El (la casa de Dios), y Bet-Lehem (casa del pan), donde precisamente nace el Mesías, quien afirma ser el “pan bajado del cielo”. El verbo divino es relacionado según la tradición rabínica y posteriormente por la exegesis cristiana, con la roca del desierto, la piedra de Jacob, la piedra shethiyah y la piedra angular. 2

Si atendemos, tal como describen las fuentes, a que la Mesa de los Panes se asimila a un zodíaco, resolveremos que su simbolismo y posible función ritual encaja muy bien con el desarrollo del ritual de coronación, pues en última instancia el rey se convierte él mismo en un cosmocrator cuya función es la de santificar el tiempo mediante la observación del ciclo litúrgico y de las fiestas que corresponden, como se sabe, al movimiento del Sol en el zodíaco.

La Mesa como altar, no es solo una mesa, es una “piedra”. En el fondo del simbolismo de la piedra yace la intuición primordial del alma humana (por eso el Grial también es el corazón). La piedra caída del cielo (lapis exilis) elemento eucarístico asociado a la Mesa de los Panes de la Presencia que ha dado lugar a los distintos griales alcanza su máximo esplendor en la ceremonia de coronación que se celebraba en el Templo de Salomón y posteriormente en todas las cortes reales e imperiales, pues tras finalizar el nuevo rey adquiría un nuevo estatus: el de Ungido y pasaba a gobernar por derecho divino. Era Rey-Sacerdote en la tierra 3 siguiendo el orden de Melkisedec.

Resumiendo: Desconozco si los visigodos llegaron a considerar a la Mesa de los Panes de la Presencia más allá de su función eucarística o de su valor crematístico, pero es indudable que todas las ceremonias de coronación posteriores empezando por la suya (liber ordinum) se inspiran en el carácter sagrado de la monarquía hebrea, donde el simbolismo cósmico está en relación con la función regia. Avanzados los siglos el simbolismo de las flores de lis vendrá a sustituir a los signos de los astros y mucha de la escenografía en torno a las monarquías europeas se inspirará en el zodíaco. Cuando el arzobispo tome de encima del altar la gran corona llamada «Corona de Carlomagno”, y los Doce Pares, 4 en círculo, la sostengan sobre la cabeza del rey entenderemos la raíz de muchos mitos griálicos. Sabemos que había seis Pares eclesiásticos y seis Pares laicos, haciendo alusión a la autoridad espiritual y el poder temporal del rey.

Sea como fuere, en la fachada de la catedral de Reims, catedral de la coronación de los reyes de Francia, está esculpida la escena de coronación de David por Samuel y la historia de Salomón. Y el simbolismo eucarístico de consagración del Pan hebreo ligado al de la piedra, mantiene una alambicada interpretación teológica en relación a Jacob, los distintos griales y la santificación del alma. Una herencia que resurgirá más tarde con la reviviscencia de los elementos más ricos del celtismo engarzado en el cristianismo como portador de la tradición primordial.

NOTAS

  1. Más tarde las sinagogas integrarán esta íntima relación, como puede verificarse en un mosaico del siglo IV perteneciente a la sinagoga de Tiberíades, en el que se representa a Helios –el sol– conduciendo un carro celestial y rodeado por los doce signos del zodíaco.
  2. Ver René Guénon, cap. XLIII y XLIV de Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, titulados respectivamente “La Piedra Angular” y “Lapsit Exillis”.
  3. En el Sefer yesod mora de Ibn Ezra se especifica que: “el altar de incienso estaba colocado entre la Menorah y la Mesa de los panes, fuera del cortinaje, y el altar era más alto que ellos. Esta desigualdad de niveles sugiere la correlación con los otros dos niveles (Universo y Tierra). De este modo, Menorah y altar se corresponden, respectivamente, con los planetas y luminarias y con la parte habitada de la Tierra en el hemisferio norte. Del tercer elemento, la MESA DE LOS PANES DE LA PRESENCIA (o de Salomón), Saadia el Gaón apunta a que se corresponde con el hombre en el mundo inferior o Tierra.
  4. La Institución oficial de los «Pares del Reino» se remonta al siglo XI o XII, pero en realidad es una idea antigua de la herencia germánica, la de los «Hermanos del reino».
José Ignacio Carmona Sánchez es escritor, conferenciante y experto en simbología, masonería y filosofía de la historia. Su trayectoria de décadas en la investigación del Toledo esotérico y la herencia sefardí le ha valido reconocimientos como la Medalla de las Cuatro Sinagogas de Jerusalén. Es autor de libros de referencia como 'Toledo y la Mesa de Salomón' o 'La España Mágica', colaborador habitual en medios audiovisuales y director del programa 'Soñando Sueños' en Radio Sefarad, actualmente también colabora con Iberia Mágica.

Para profundizar en los temas que trata José Ignacio, te recomendamos este vídeo: Claves de la Cábala y la Mesa de Salomón

En este vídeo, el propio José Ignacio Carmona explica la conexión entre la tradición judía, la cábala toledana y el simbolismo de objetos sagrados, aportando el contexto perfecto para su artículo sobre la Mesa de Salomón.

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El Arqueómetro: La Clave de la Armonía Invisible en la Iberia Sagrada

Introducción

Los misterios del arqueómetro

Por Cristina Mª Menéndez Maldonado

Bajo la apariencia de un mandala circular compuesto por geometrías elementales, escalas numéricas, símbolos zodiacales, notas musicales y alfabetos antiguos, el arqueómetro continúa siendo uno de los enigmas más desconcertantes del esoterismo moderno. Considerado por sus defensores como una suerte de “instrumento total” capaz de sintetizar las claves de todas las religiones, ciencias y artes sagradas de la antigüedad, este complejo planisferio simbólico sigue despertando fascinación y controversia a partes iguales.

La obra fue publicada en 1911 por los llamados “Amigos de Saint Yves D’Alveydre”, quienes recopilaron y ordenaron las notas de su maestro tras su muerte. El resultado fue un volumen extraño y hermético que reúne círculos concéntricos, letras de alfabetos supuestamente primordiales, correspondencias musicales, escalas cromáticas, signos zodiacales y complejas asociaciones numéricas, sin ofrecer nunca una explicación clara de su funcionamiento práctico.

Joseph Alexandre Saint Yves D’Alveydre (1842-1909), figura central del ocultismo francés, concebía el arqueómetro como la síntesis de una tradición primordial perdida, un lenguaje universal capaz de unificar arquitectura, música, astronomía, religión y metafísica bajo un mismo principio armónico. Para algunos estudiosos, se trató de un intento de restaurar una ciencia sagrada olvidada; para otros, de una construcción visionaria y excesivamente especulativa.

El astrólogo Serge Raynaud de la Ferriere, fundador de la Fraternidad Universal y defensor de la llegada de la Era de Acuario, definió el arqueómetro como “el cielo que habla”, una traducción material del Verbo en color, forma y sonido. Según esta interpretación, cada estrella, cada planeta y cada constelación contendrían un significado espiritual preciso, formando una especie de escritura cósmica capaz de revelar el sentido oculto de las antiguas tradiciones.

Agarttha y la tradición primordial

La raíz doctrinal del arqueómetro se encuentra en la idea de una tradición primordial conservada intacta en un misterioso centro espiritual llamado Agarttha. Saint Yves D’Alveydre describía este lugar como el depósito secreto de una sabiduría ancestral preservada desde tiempos inmemoriales.

La localización de Agarttha ha sido objeto de numerosas interpretaciones. Algunos autores la relacionan con el Monte Meru, montaña sagrada de la tradición hindú considerada eje espiritual del universo. Otros la sitúan en un reino subterráneo oculto bajo continentes y océanos.

Entre los testimonios más controvertidos figura el del contralmirante estadounidense Richard Evelyn Byrd, quien aseguró haber sobrevolado regiones interiores de la Tierra pobladas por montañas, lagos y formas de vida desconocidas. Sus relatos fueron rápidamente absorbidos por corrientes esotéricas que vieron en ellos una posible confirmación de la existencia de Agarttha.

El filósofo francés René Guénon retomó esta idea en su obra El Rey del Mundo, donde relacionó las narraciones de Saint Yves con las experiencias del explorador Ferdinand Ossendowski durante su viaje por Asia Central entre 1920 y 1921. Según Guénon, Agarttha representaría el centro espiritual oculto del mundo, custodiado por un legislador universal encargado de preservar la tradición sagrada de origen no humano.

La idea se enlaza además con otro concepto esencial en la obra de D’Alveydre: la “Sinarquía”, sistema político y espiritual basado en el gobierno de una élite iniciática encargada de mantener el equilibrio entre conocimiento, autoridad y orden social.

Sin embargo, no todos los investigadores aceptan una interpretación literal de Agarttha. El escritor Joaquín Albaicín sostiene que no se trataría de un lugar físico sino de un estado espiritual accesible únicamente a quienes hubiesen recuperado el llamado “estado adámico”, es decir, la condición primordial del ser humano anterior a la caída.

Una visión semejante expone el profesor de cábala Eduardo Madirolas Isasa, quien relaciona Agarttha con el “Edén superior” de la tradición cabalística. Según esta interpretación, el paraíso no sería un territorio geográfico sino un estado elevado de conciencia ligado a la sabiduría eterna.

René Guénon y los comentarios al arqueómetro

El misterio en torno al arqueómetro se vuelve aún más complejo al observar que los “Comentarios al arqueómetro”, publicados en la revista La Gnose dirigida por René Guénon, aparecieron entre 1910 y 1912, es decir, antes incluso de la publicación oficial del libro de Saint Yves.

El investigador Alberto Gallardo considera que esta anomalía editorial pudo deberse al intento de Guénon y su círculo de anticiparse a una interpretación excesivamente ocultista del arqueómetro. Según Gallardo, Guénon trató de ofrecer una lectura más tradicional y menos próxima a las corrientes esotéricas modernas, a las que acusaba de generar una profunda confusión espiritual.

Las fuentes de inspiración de Saint Yves también han sido objeto de debate. El propio autor afirmó haber recibido ciertas revelaciones gracias a contactos con iniciados orientales y, especialmente, a las indicaciones de un “augusto fallecido”.

Para algunos investigadores, estas afirmaciones reforzarían la dimensión revelada de su obra. Otros, como Joaquín Albaicín, consideran que Saint Yves fue sobre todo un visionario de gran imaginación literaria, cuyas ideas procedían más de experiencias subjetivas y facultades de videncia que de una auténtica transmisión iniciática.

La geometría del arqueómetro

El arqueómetro está estructurado mediante siete círculos concéntricos que contienen múltiples sistemas simbólicos relacionados entre sí. En ellos aparecen los signos zodiacales, planetas, notas musicales, colores y alfabetos sagrados.

Dos círculos principales giran en sentidos opuestos: uno imita el recorrido solar a través del zodiaco y el otro reproduce el movimiento inverso. En el interior destacan cuatro triángulos equiláteros que forman dos estrellas de David diferenciadas cromáticamente y vinculadas a los cuatro elementos clásicos: tierra, agua, aire y fuego.

La línea horizontal que une oriente y occidente representa los equinoccios y recibe el nombre de “línea de las grandes aguas”, mientras que el eje vertical simboliza los solsticios.

Los dos triángulos principales poseen además un significado espiritual. El triángulo superior o terrestre simboliza la vida inmortal y el principio activo; el inferior, asociado al agua, representa la evolución individual y la armonización con el cosmos.

Según Yves-Fred Boisset, autor de diversos estudios sobre Saint Yves D’Alveydre, el arqueómetro refleja conceptos cristianos relacionados con la caída de Adán y la pérdida de la palabra divina. El ser humano, expulsado del estado primordial, habría sustituido la palabra verdadera por otra imperfecta, alejándose progresivamente de la sabiduría original.

El camino iniciático propuesto por el arqueómetro consistiría precisamente en recuperar esa armonía perdida mediante una reintegración espiritual basada en la humildad, el conocimiento y el dominio de las pasiones.

Boisset relaciona además el sistema arqueométrico con la “música de las esferas” descrita por Pitágoras y Platón. Para él, la arquitectura, la música y las proporciones matemáticas formarían parte de una misma estructura cósmica gobernada por leyes armónicas universales.

Arquitectura y geometría sagrada

El arqueómetro mantiene una estrecha relación con la idea de arquitectura sagrada. El arquitecto Carlos Sánchez-Montaña señala que las grandes construcciones antiguas no sólo cumplían funciones utilitarias, sino que aspiraban a transmitir conocimiento y conectar al ser humano con el orden cósmico.

Monumentos como las pirámides de Egipto, el Panteón de Roma, el Pórtico de la Gloria compostelano o la catedral de Colonia serían ejemplos de una arquitectura concebida como vehículo espiritual.

Según Sánchez-Montaña, el arqueómetro parece recoger algunos principios heredados de tradiciones antiguas como la Gnomónica descrita por Vitruvio en sus Diez libros de Arquitectura. Esta disciplina estudiaba las relaciones entre los movimientos celestes, las proporciones y la construcción.

Vitruvio defendía que el arquitecto ideal debía dominar numerosas ciencias: geometría, música, filosofía, medicina, jurisprudencia y astrología. Una visión multidisciplinar que recuerda claramente a la ambición totalizadora del arqueómetro.

Desde esta perspectiva, el planisferio de Saint Yves intentaría reunir todas las artes y ciencias bajo un sistema armónico único donde color, sonido, forma y proporción respondiesen a una misma ley universal.

Simbología numérica y musical

El número desempeña un papel esencial dentro del sistema arqueométrico. Cada letra del alfabeto watan posee un valor numérico específico, y la suma total de todas ellas conduce simbólicamente al número 10, identificado con la totalidad y la creación universal.

Este principio remite directamente al “Tetraktys” pitagórico, considerado el número más sagrado por la escuela de Pitágoras. El diez simbolizaría así la perfección del cosmos y la totalidad en movimiento.

Dentro del arqueómetro, las doce notas musicales aparecen relacionadas con los signos zodiacales y los movimientos celestes. La nota Sol ocupa una posición privilegiada y constituye el eje de todo el sistema fonométrico ideado por Saint Yves.

Los seguidores del autor hablaban incluso de una “música cosmológica de las formas”, capaz de armonizar arquitectura, pintura y composición musical mediante leyes numéricas comunes.

La fonometría arqueométrica pretendía transformar el acto artístico inconsciente en una ciencia exacta basada en proporciones armónicas. Según esta concepción, las leyes que rigen la música serían las mismas que gobiernan los ciclos astrales y las estructuras del universo.

La primera obra musical vinculada al arqueómetro fue la Salutación Angélica, concebida como aplicación práctica de estas teorías.

No obstante, varios músicos contemporáneos cuestionan la coherencia del sistema. Eduardo Laguillo reconoce que la música comparte con la arquitectura una necesidad de equilibrio interno y proporción, pero señala que el arqueómetro propone armónicos muy alejados del sistema tonal occidental.

Por su parte, Miguel Gil, profesor del Conservatorio Superior de Asturias, destaca la contradicción existente entre el sistema occidental de doce notas temperadas y los modelos orientales de veintidós alturas o srutis utilizados en la India.

Según Gil, las doce notas occidentales responden a necesidades históricas concretas y no constituyen un modelo universal relacionado con las constelaciones o con leyes naturales absolutas.

El alfabeto watan y la palabra perdida

Uno de los aspectos más enigmáticos del arqueómetro es el llamado alfabeto watan, que Saint Yves consideraba heredero de la lengua primordial de los atlantes y reflejo del supuesto “alfabeto astral”.

De acuerdo con los comentarios atribuidos al círculo de René Guénon, Moisés habría conocido este lenguaje en los templos egipcios antes de que se perdiera progresivamente durante el cautiverio de Babilonia.

El watan estaría compuesto por veintidós letras: tres relacionadas con la Trinidad, siete vinculadas a los planetas y doce asociadas al zodiaco.

Dentro del arqueómetro se establecen correspondencias entre este alfabeto, la escritura hebrea, los signos zodiacales y las fuerzas planetarias. Saint Yves pretendía demostrar así la existencia de un lenguaje sagrado originario capaz de expresar las leyes profundas de la creación.

La palabra ocupa un lugar central en todo el sistema. Según la tradición adámica, las letras y sonidos primordiales poseían un poder efectivo sobre la naturaleza. Recuperar la palabra perdida equivaldría a restaurar la condición original del ser humano y su unión con la sabiduría divina.

La idea encuentra paralelismos en la cábala hebrea y especialmente en el Sefer Yetsirá, texto místico donde el universo surge mediante combinaciones de números, letras y nombres divinos.

Eduardo Madirolas explica que, dentro de esta tradición, las palabras sagradas no son simples signos lingüísticos, sino vibraciones esenciales que dan existencia a las cosas.

El arqueómetro aspiraría entonces a reconstruir ese lenguaje primordial mediante correspondencias entre sonido, número, color y forma.

Monte Meru y simbolismo universal

El simbolismo del Monte Meru ocupa un lugar destacado en la concepción arqueométrica. Considerado en la tradición hindú como eje del universo y morada de millones de dioses, el Meru representa el centro espiritual desde el cual se organiza el cosmos.

Algunas tradiciones tibetanas identifican este monte con el Kailash, situado en el Himalaya y rodeado de profundas asociaciones sagradas.

En Camboya, el complejo de Angkor Wat reproduce simbólicamente la estructura del Meru mediante una arquitectura concebida como representación del universo hindú.

Dentro del arqueómetro, el triángulo de la tierra simboliza precisamente el Monte Meru y el principio activo, mientras que el triángulo invertido del agua representa el principio pasivo.

La unión de ambos expresa la interacción de fuerzas opuestas y complementarias, equivalentes a conceptos alquímicos como azufre y mercurio.

El Monte Meru aparece además asociado al polo espiritual del universo y a la Jerusalén Celestial del Apocalipsis, donde el número simbólico 144.000 representa a los elegidos marcados por la Tau.

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Raimundo Lulio y las artes combinatorias

Diversos investigadores han señalado las semejanzas entre el arqueómetro y las “Ars” de Raimundo Lulio, filósofo mallorquín del siglo XIII.

Lulio desarrolló un sistema de combinaciones basado en letras, figuras geométricas y principios universales destinado a unificar el saber humano mediante relaciones lógicas y simbólicas.

En sus diagramas aparecen círculos móviles, atributos divinos, fuerzas planetarias y estructuras numéricas que recuerdan notablemente al planisferio de Saint Yves.

Para Alberto Gallardo, la diferencia fundamental radica en que el sistema de Lulio permanecía dentro del ámbito de la tradición cristiana, mientras que el arqueómetro pretende remontarse a una tradición primordial anterior a todas las religiones históricas.

En ambos casos, sin embargo, aparece la idea de una ciencia universal basada en correspondencias entre distintas artes y conocimientos.

Un enigma abierto

Más de un siglo después de su publicación, el arqueómetro continúa siendo un territorio ambiguo donde convergen metafísica, simbolismo, música, astrología, geometría y misticismo.

Para sus seguidores, representa una llave capaz de restituir la unidad perdida entre ciencia y espiritualidad. Para sus detractores, no deja de ser una construcción excesivamente especulativa, apoyada en analogías imposibles de verificar.

Sea cual sea su verdadera naturaleza, el arqueómetro sigue ejerciendo una poderosa fascinación. Su compleja red de símbolos parece insinuar la existencia de un orden oculto donde arquitectura, lenguaje, música y cosmos forman parte de una misma armonía secreta.

Como afirmaba Heráclito, “la armonía oculta es superior a la manifiesta”. Quizá sea precisamente esa promesa de un conocimiento escondido lo que mantiene vivo el misterio del arqueómetro: la intuición de que, tras la maraña de signos y correspondencias, podría ocultarse una antigua aspiración humana por comprender el universo como una totalidad unificada.

Y mientras sus claves permanezcan abiertas a la interpretación, el arqueómetro continuará suspendido entre la revelación y el enigma, entre la tradición sagrada y la imaginación visionaria, aguardando a quienes todavía se atrevan a recorrer su laberinto simbólico.

Cristina M.ª Menéndez Maldonado es periodista, guionista, escritora y locutora. Su experiencia abarca reportajes de investigación sobre ciencia, arquitectura, lugares mágicos desde hace más de 10 años. Es guionista y directora del premiado cortometraje "Desde el silencio", actualmente también colabora con Iberia Mágica.
Ermita de San Bartolomé de Ucero - cabecera artículo en Iberia Mágica

San Bartolomé de Ucero: El Enigma Templario del Cañón del Río Lobos

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El Vórtice de Piedra en la Soria Mágica

Existen lugares donde el velo entre los mundos se vuelve sutil, donde la geografía física se rinde ante la geografía sagrada. En el corazón del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la Ermita de San Bartolomé de Ucero se erige no como una construcción humana, sino como un susurro de la tierra misma.

Para el buscador de la Iberia Mágica, este templo no es solo una joya del románico de transición; es un «lugar de poder», un punto de anclaje donde las corrientes telúricas de la Península convergen bajo la atenta mirada de los buitres y el eco de aguas milenarias. En este artículo, descifraremos los códigos ocultos en su piedra y la razón por la cual los Caballeros Templarios eligieron este abismo calizo para custodiar uno de sus secretos más profundos.

El Legado de los Monjes Guerreros: ¿Fue San Juan de Otero una Encomienda Templaria?

La historia oficial a menudo se muestra esquiva, pero las piedras tienen memoria. La vinculación de San Bartolomé con la Orden del Temple ha alimentado crónicas y leyendas durante siglos.

El Misterio de San Juan de Otero

La ermita formaba parte del monasterio de San Juan de Otero, una entidad que aparece y desaparece en los legajos medievales. Aunque la documentación es fragmentaria, la tradición iniciática vincula este asentamiento con la bailía templaria de Soria. El aislamiento del lugar, su ubicación fronteriza y la tipología arquitectónica apuntan a una comunidad de monjes-guerreros que buscaban el retiro espiritual en comunión con la naturaleza más salvaje.

Una Frontera entre lo Visible e Invisible

Más allá de los títulos de propiedad, la arquitectura de San Bartolomé responde a la regla de la Orden: sobriedad, verticalidad y una simbología hermética que solo los «ojos que saben ver» pueden interpretar. No es solo una iglesia; es un puesto de guardia espiritual en un territorio donde la frontera con el «Más Allá» es permeable.

Arquitectura y Geometría Sagrada: El Código de Piedra

Entrar en San Bartolomé es penetrar en un espacio diseñado bajo los dictados de la Proporción Áurea. Los maestros canteros que levantaron estos muros no buscaban solo la solidez, sino la armonía con el cosmos.

El Rosetón y la Pentalfa: El Sello de Salomón

Si hay un elemento que define el esoterismo de este enclave, es su rosetón principal. En él encontramos la Pentalfa invertida (estrella de cinco puntas), cuyos trazos se entrelazan formando un nudo infinito.

  • El Simbolismo: A diferencia de las interpretaciones modernas distorsionadas, la pentalfa en el medievo representaba el dominio del espíritu sobre los elementos y el hombre perfeccionado.
  • La Geometría: El diseño se basa en el pentágono, figura estrechamente ligada al número de oro o razón áurea.

Esta proporción, presente en la naturaleza y en el crecimiento de los seres vivos, convierte al templo en una caja de resonancia de la armonía universal.

El Bestiario de los Canecillos

Al alzar la vista hacia la cornisa, nos encontramos con un desfile de figuras inquietantes: rostros humanos con expresiones de éxtasis o dolor, animales fantásticos y músicos. No son meros adornos; actúan como psicopompos y guardianes, delimitando el espacio profano del sagrado. Destacan las figuras que parecen realizar contorsiones imposibles, simbolizando el desapego de las limitaciones físicas necesario para la ascensión espiritual.

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El Fenómeno del Solsticio: La Iluminación del «Corazón»

Dos veces al año, el sol se convierte en el oficiante principal de la ermita. El fenómeno de la luz en San Bartolomé es uno de los eventos más potentes de la Soria esotérica.

El Rayo de Luz Sanador

Durante el solsticio de invierno, un rayo de luz penetra por el rosetón e incide con precisión quirúrgica sobre una losa grabada con la «Cruz de las Ocho Beatitudes» (o una variante similar según la restauración). Para los antiguos, este momento representaba la descarga de energía celestial sobre la tierra. Se dice que situarse en ese punto durante el fenómeno permitía la «sanación del alma» y el alineamiento de los centros energéticos del peregrino.

El Paisaje Sagrado: La Cueva Grande y el Culto a la Madre

San Bartolomé no se puede entender sin la Cueva Grande, la inmensa oquedad que se abre a sus espaldas. Aquí, la arqueología y la fe se encuentran.

Reminiscencias Precristianas

Mucho antes de que el primer sillar fuera colocado, este lugar ya era sagrado. La cueva presenta restos de pinturas rupestres y signos de haber sido un centro de culto a la Diosa Madre. El agua del río Lobos, que fluye constante, representa el aspecto femenino y purificador, mientras que la roca vertical del cañón es el principio masculino. La ermita es el matrimonio místico entre ambos.

San Bartolomé y la Virgen de la Salud

La dualidad entre el santo (que domina al demonio, a menudo representado como un dragón o perro) y la Virgen de la Salud que se venera en la zona, refuerza la idea de Ucero como un centro de taumaturgia (curación milagrosa). El caminante no solo viene a ver piedra; viene a ser regenerado por el agua y la roca.

La Geografía Mágica: El Centro de la Cruz Ibérica

Una de las teorías más fascinantes propuestas por investigadores del misterio es la posición de Ucero en el mapa peninsular.

Si trazamos una línea desde el Cabo de Creus al Cabo de Finisterre, y otra desde el Cabo de Gata al Cabo de San Vicente, el punto de intersección de esta gigantesca «X» o Cruz de San Andrés sobre Iberia cae, con asombrosa aproximación, en las cercanías del Cañón del Río Lobos.

San Bartolomé sería, por tanto, el Omphalos u ombligo de la Península, el corazón latente desde el cual se bombea la energía espiritual a toda la geografía sagrada española.

Conclusión: La Llamada del Cañón

La Ermita de San Bartolomé de Ucero sigue siendo un desafío para la mente racional y un regalo para el espíritu inquieto. En sus muros, el tiempo no es lineal, sino circular, como el nudo de su rosetón. Visitarla es participar en un rito antiguo de reconexión con la tierra.

Para el seguidor de Iberia Mágica, este no es el final del camino, sino el inicio de una comprensión más profunda de nuestra herencia oculta. Cuando el sol se pone tras las paredes del cañón y el silencio se adueña de la piedra, es fácil comprender por qué los templarios, esos buscadores de la Verdad, decidieron que este era el lugar donde el hombre podía, al fin, hablar con Dios.

Datos Prácticos para el Viajero del Misterio

  • Ubicación: Ucero (Soria), acceso a pie desde el parking del Parque Natural.
  • Mejor momento: Solsticios o atardeceres de primavera para captar la luz sobre la piedra.
  • Recomendación: Llevar calzado cómodo y, sobre todo, una mente abierta al asombro.
¿Has sentido alguna vez la energía vibrante de este lugar? ¿Qué secreto crees que guarda el rosetón de la pentalfa? Cuéntanos tu experiencia y sigamos descubriendo juntos la Iberia Mágica.
Sinagoga del Agua de Úbeda - cabecera artículo en Iberia Mágica

La Sinagoga del Agua en Úbeda. La memoria de la piedra.

  • Texto: Cristina  Mª Menéndez Maldonado
  • Fotos: Gerson A. de Sousa Oliveira

Publicado en Más Allá de la Ciencia nº 57 (El presente artículo para Iberia Mágica es un extracto de dicho reportaje)

La ciudad jienense de Úbeda, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2003 por la UNESCO, aún tiene mucho por lo que sorprender. En 2010 vio la luz, después de siglos bajo los escombros, lo que para algunos expertos podría ser una sinagoga judía de los siglos X  o XI. Un enclave mágico, un retorno al pasado de las tres culturas -judía, cristiana y musulmana.

Los vecinos de la calle Rojas de Úbeda, nunca imaginaron que escondida entre sus paredes, bajo sus casas, entre los muros de una peluquería, dormía una Sinagoga de más de 1000 años de antigüedad. Su puesta en valor en 2010 fue posible gracias a la Familia Crespo-López, que invirtió su patrimonio personal para sacar a la luz la Sinagoga del agua, variando el proyecto inicial, que quería convertir el espacio en un edificio de viviendas de lujo.

La Sinagoga del agua, cegada por escombros durante diez siglos, tiene todos los elementos propios de una construcción medieval de estas características: La sala de oración en la que se llevaban a cabo los rituales propios judíos, la azara o galería de mujeres, lugar que ocupaban estas durante las ceremonias, ocultas tras celosías, y el Mikvé o baño ritual, piscina sacra para la purificación, que contiene de manera natural agua de la tierra, que está ubicada a su vez dentro de una campana de piedra que los arqueólogos han datado en el Neolítico. Los hallazgos en el lugar, de columnas alienadas, capiteles con símbolos judíos como el árbol de la vida, la flor de lis, yeserías, juguetes, platos policromados con simbología hebrea, etc, ofrecen pistas de su historia más secreta.

Personalidades del mundo judío, literario, académico han visitado este enclave desde su inauguración, dejando constancia en el libro de visitas. La piedra, la luz, el agua se confabulan en una mezcla de belleza, silencio y magia. Cada año, durante el solsticio de verano, la Sinagoga del agua vive uno de los momentos más sagrados e impactantes. Los rayos del sol durante estas fechas, penetran a través de la puerta principal del edificio, atraviesan un lucernario que comunica la sala de oración con el baño ritual, y con lentitud descienden los siete escalones del Mikvé hasta tocar las aguas. Un momento extraordinario, que para los testigos de este acontecimiento sobrecoge y asombra. En la belleza de esta visión en la que la luz y el agua se tocan, el espacio habla sin palabras, al igual que ocurre en otros lugares del mundo, en los que la luz disuelve las sombras y muestra su fuerza, como Stonehenge, las pirámides mayas o en tantos otros lugares en España, cuyas piedras están alineadas hacia el amanecer o el ocaso en solsticios o equinoccios. ¿Cómo pudo ser preservado este lugar durante más de diez siglos? ¿Cuáles son las huellas de ese pasado detenido bajo las máscaras del tiempo? ¿Cómo nos hablan sus piedras, columnas, relieves, espacios, de este mágico enclave? …

El siete, número importante del judaísmo, sale a nuestro encuentro como guía y testigo de otro tiempo. Siete es el símbolo de la perfección y siete son también los cielos de acuerdo con la tradición judía, al igual que siete son las salas descubiertas hasta el momento, y siete los escalones que conducen al Mikvé o baño ritual judío de esta sinagoga. Además de Crespo, guardián e impulsor de esta iniciativa, en el proyecto participaron el arquitecto José Manuel Villar, el aparejador José Andrés López, el catedrático de Dibujo Técnico Baltasar Raya, el carpintero Alonso Fernández, el forjador Gaspar Lendinez y el maestro cantero José Muñoz Moreno, asesor del proyecto. Siete hombres que trabajaron infatigablemente para devolver a este lugar la memoria de lo que fue y así protegerlo del olvido.

Sala de oración - Sinagoga del Agua, Úbeda - Imagen artículo en Iberia Mágica

MIRADAS EXPERTAS

Expertos interesados en el tema dieron su opinión al respecto en distintas publicaciones, como el doctor en Historia del Arte e Iconografía Pablo Jesús Lorite Cruz, que en su artículo sobre la situación y autenticidad de la sinagoga del Agua de Úbeda, publicado en la revista Clases historia, asegura: «La sinagoga del Agua es el caso de un edificio cegado tras su inutilización que se mantiene por ignorancia de su existencia». Y añade: «Hay una sala de oración, se conservan escaleras y columnas del segundo piso, correspondientes a una logia de mujeres orientada a la menorah, candelabro de siete brazos judío. La sala de rezo, diáfana, tiene 3 naves: la mayor, la central y la lateral. El mikvé, baño ritual, es una sacra piscina del tamaño de las comunes de la Edad Media, con escaleras (siete peldaños), que se utiliza para rituales de purificación».

Asimismo, el arquitecto Andrés Domingo López Rojas, en su tesis de fin de carrera, La sinagoga de los cerros, ya en segunda edición, explica detalladamente las razones que podrían confirmar que estamos ante una auténtica sinagoga judía: que tanto la sala principal como el Mikvé estén orientados hacia el Este, Jerusalén; la posible vivienda del rabino, que podría explicarse con el hallazgo de una cantina, llamada «sala de las tinajas», donde guardaban el vino, el aceite y los víveres, y que está muy cerca del lugar sagrado. Así mismo, José Almagro Alises, gran estudioso de la historia medieval de los Judíos y autor de numerosos artículos sobre el tema, no tuvo duda en afirmar que se trataba de una Sinagoga. «No existe Sinagoga sin galería de las mujeres»—afirma y añade «Uno de los símbolos que apoyan la autenticidad de la Sinagoga se encuentra en uno de sus capiteles, en el que aparece el lírio, símbolo de la pureza de la mujer hebrea»

Por su parte, Adela Tarifa comenta que «el edificio ejemplifica la multiculturalidad que existió en el pasado en las tierras de España».

La Sinagoga además, ha sido escenario de propuestas artísticas, musicales, presentaciones de libros, proyecciones de cine, conferencias, como la producida hace algunos años, con el apoyo del Ayuntamiento de Úbeda, sobre mujeres judías medievales, “Desde el silencio. El cortometraje «Desde el silencio. Mujeres judías en la España Medieval» trató de poner en valor la voz de las mujeres judías en el Medievo, que por su condición y circunstancias estuvieron aún más relegadas al silencio que sus coetáneas cristianas y musulmanas. 

A través de imágenes con figurantes se recreó lo que fue su vida, sus quehaceres, sus rituales de purificación, de boda, sus canciones y paralelamente hablar de ellas y sus circunstancias  a través de declarantes expertas como Mª Teresa Arias Bautista, historiadora medievalista y presidenta de la asociación ateneísta Clara Campoamor de Madrid, Violeta Varela, psicóloga de igualdad, la periodista Aurora de Andrés, la editora y escritora Mª Consuelo Altable, la investigadora en estudios sefarditas del CSIC Paloma Díaz-Más, la hebraísta Mª Antonia Bel y la musicóloga Virginia Sánchez. 

SOLSTICIO DE VERANO

La primera sala, de las siete descubiertas, nos lleva a un espacio dedicado a la inquisición, lo que no deja de sorprender. Sin embargo, esta recreación tiene una razón de ser. Junto a la Sinagoga se encuentra una casa con el escudo de la inquisición y la arquitectura sugiere que ambos edificios pudieron estar conectados entre sí y que dicha vivienda, pudo ser en un principio del Rabino.

Tras esta sala encontramos la denominada “Puerta del Alma”, que da paso a la sala de oración, rematada de arcos y además hay un lucernario ahora cubierto con un cristal, que comunica este espacio con el baño ritual. En un piso superior encontramos la galería de mujeres, desde el cual ellas podían ver el culto sin ser vistas.

Solsticio de verano en la Sinagoga del Agua, Úbeda - Imagen artículo en Iberia Mágica

Junto a la puerta del alma hay unas escaleras que conducen a un laberinto con forma de media luna, que nos guía hasta el Mikvé o baño ritual, abrigado por una campana neolítica. El acceso al baño tiene 7 escalones y durante el solsticio de verano se produce un fenómeno mágico. A través del lucernario de la sala de oración, los primeros rayos del verano lo atraviesan y se proyectan sobre las aguas vivas del baño. Un impactante momento que no deja indiferente a nadie y que muchas personas, a lo largo de los años, han presenciado.

El experto en geobiología Daniel Rubio pudo constatar, en el documental “Lo visible y lo invisible” que durante el solsticio la energía del lugar, aumenta de modo impresionante; la red sagrada se activa.  Dicha medición, a través del péndulo, determina las unidades bovis, con las que se establece la salud de un lugar.

Por su parte, para José Antonio Almagro Lechuga, experto en péndulo hebreo, no puede ser casual una estructura invisible tan potente, pues los lugares sagrados han sido sabiamente escogidos por su telurismo y sus flujos energéticos.

Así mismo para el vidente Ramón López Pérez en el punto donde se encuentra la puerta del Alma, percibió una pareja de judíos que lloraban tras haber sido expulsados, lo que enlaza con otras muchas sensibilidades  percibidas en el lugar.

Para los judíos y sus ritos de purificación es muy importante que las aguas fluyan del interior de la tierra; aguas vivas que aún en pleno siglo XXI siguen fluyendo en el Mikvé y lo harían también en la antigüedad, tal vez con rituales paganos ligados al sagrado femenino.

✠ TEMPLARIOS EN ÚBEDA ✠

Para el investigador Agustín Palacios, no cabe duda de que la Orden del Temple dejó su huella en Úbeda, pues al parecer, la conocida Plaza del Primero de Mayo donde se establecieron los judíos, también tuvo cerca a los Templarios y hay varios símbolos, entre los que se encuentra la Cruz Paté en la torre de la Iglesia de San Pablo, que lo atestiguan. Hasta 1312 año de la abolición del Temple, este actuó como amortiguador de conflictos, por lo que a partir de ese momento se dieron cruentas persecuciones contra los judíos y esto llevaría, irremediablemente a la expulsión de los judíos en 1492.

LO VISIBLE Y LO INVISIBLE

En junio de 2024 tuvo lugar el estreno en Úbeda, en la Plazuela de la Judería, propiedad de la familia Crespo-López el documental sobre la Sinagoga del Agua, “Lo visible y lo invisible”, que contó con numerosos expertos en historia, arquitectura sagrada, geobiología, música, etc. En dicho documental se investigó el lugar desde diferentes perspectivas, lo que reveló interesantes conclusiones respecto de su ubicación, el solsticio de verano y la incidencia de su energía, así como la geometría de sus arcos y del Mikvé. Dicho documental fue premiado en la Muestra de Cine Internacional Astronómico, MICA, en 2024 y 2025 de Tenerife.

En la Sinagoga del agua, sus elementos se alinean para hacer funcionar su estructura, invisible a nuestros ojos, pero que es un verdadero atanor que conecta el cielo y la tierra. El espíritu y la materia, a través de un lenguaje vivo que nos habla con la piedra, el agua y la luz.

Cristina M.ª Menéndez Maldonado es periodista, guionista, escritora y locutora. Su experiencia abarca reportajes de investigación sobre ciencia, arquitectura, lugares mágicos desde hace más de 10 años. Es guionista y directora del premiado cortometraje "Desde el silencio", actualmente también colabora con Iberia Mágica.

Sebúlcor – Ficha

Sitios de prácticas místicas y rituales

0116 Sebúlcor - Segovia

Descubre la magia y el misterio de Sebúlcor, un encantador pueblo en Segovia que ha mantenido viva una rica tradición oral relacionada con la brujería y prácticas místicas que perduran hasta el siglo XXI. Este lugar, conocido por sus historias fascinantes de conjuros y encuentros nocturnos, ofrece una experiencia única para aquellos que buscan adentrarse en un mundo donde lo sobrenatural se entrelaza con la vida cotidiana. Los relatos de vecinos que han practicado rituales ancestrales y han tenido encuentros con «brujos» han creado una atmósfera envolvente que invita a la exploración y al descubrimiento. Ven y sumérgete en la historia de Sebúlcor, donde cada rincón cuenta una historia y cada sombra puede ocultar un secreto ancestral.

Ruta hacia Sebulcor (el pueblo de las brujas y brujos)

Sebúlcor se encuentra en la provincia de Segovia, a las puertas de uno de los cañones más espectaculares de la meseta.

  • Desde Segovia capital: Toma la CL-603 hacia el norte (dirección Cantalejo). Al llegar a Cantalejo, sigue las indicaciones hacia Sebúlcor. Es un trayecto de unos 45-50 minutos por carreteras de llanura y pinos.
  • Desde Madrid: Sigue la A-1 hasta el desvío de Cerezo de Abajo/Cuéllar (SG-205). Continúa hasta Cantalejo y allí toma el desvío final a Sebúlcor. Son unas 1 hora y 45 minutos de viaje.
  • El acceso al río: Desde el casco urbano del pueblo, sale una pista de tierra (apta para turismos con cuidado) que te lleva hasta el área de La Dehesa, donde se encuentran los embarcaderos y las empresas de turismo activo.

Notas de ruta y meandros sagrados

  • El Convento de la Hoz: Es el gran hito de Sebúlcor. Estas ruinas franciscanas del siglo XIII están encajonadas en el fondo del cañón. Lo más impactante es que solo son accesibles navegando o mediante una caminata compleja. Si vas en piragua, podrás desembarcar y caminar entre sus arcos, donde la reina Isabel la Católica solía retirarse a orar.
  • La Cuna del Piragüismo: Sebúlcor es el centro neurálgico para recorrer las Hoces del Duratón por agua. Navegar por este meandro en silencio, viendo cómo los buitres leonados planean sobre tu cabeza (tienen aquí una de las mayores colonias de Europa), es una experiencia casi mística.
  • San Miguel de Neguera: A las afueras del pueblo encontrarás las ruinas de este antiguo asentamiento medieval. Es un «pueblo fantasma» que conserva restos de una iglesia y un palacio, ideal para los amantes de los lugares abandonados con historia.
  • La Cueva de los Siete Altares: Técnicamente en el límite con Villaseca pero muy vinculada a las rutas que salen de Sebúlcor. Es considerada el templo cristiano más antiguo de Segovia, con altares visigodos tallados directamente en la roca en el siglo VII.
  • Logística de explorador: Gastronomía: No puedes irte sin probar el cordero asado en horno de leña en los asadores del pueblo. Restricciones: Al ser Parque Natural, el acceso a ciertas zonas está restringido entre enero y julio para proteger la cría de aves. Infórmate siempre antes de bajar al río.
  • Consejo de explorador: Busca el mirador que está justo encima del Convento de la Hoz. El acceso es por una pista forestal desde el pueblo. La vista cenital del meandro con las ruinas al fondo es la foto definitiva de este viaje.

Enlace exterior con más información

Jardines de La Granja de San Ildefonso – Ficha

Sitios de prácticas místicas y rituales

0115 Jardines de La Granja de San Ildefonso - Segovia

Descubre la majestuosidad de los Jardines de La Granja de San Ildefonso, un tesoro oculto en Segovia que te transportará a un mundo de simbolismo y belleza. Este impresionante jardín, famoso por sus 26 fuentes monumentales que operan mediante un ingenioso sistema de gravedad, sin la intervención de bombas, es un verdadero ejemplo de la ingeniería paisajística del siglo XVIII. Cada fuente no solo es un deleite visual, sino que también encierra un profundo significado mitológico y hermético, convirtiendo el jardín en un «jardín mistérico». Inspirado en el célebre texto hermético «El sueño de Polifilo», su diseño sigue una estructura de proceso iniciático que invita a la reflexión y al disfrute. Pasear por sus senderos es sumergirse en un universo de simbolismo esotérico, donde cada rincón cuenta una historia y cada elemento está cuidadosamente pensado para ofrecer una experiencia única que estimula tanto la mente como los sentidos. No pierdas la oportunidad de explorar este lugar donde la naturaleza y la cultura se entrelazan en una danza de armonía y misterio.

Ruta hacia los Jardines del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso

Conjunto de fuentes y jardines más espectacular de Europa, diseñado para rivalizar con Versalles. Cómo llegar:

  • Desde Segovia: Hay autobuses directos (Línea M8) que tardan unos 20 minutos.
  • Desde Madrid: Puedes tomar el AVE hasta Segovia-Guiomar y luego un taxi o bus, o ir en coche por la A-6 y la CL-601 (atravesando el Puerto de Navacerrada si quieres disfrutar del paisaje).

Los Jardines y el Gran Espectáculo del Agua

Los jardines se extienden sobre 146 hectáreas y albergan 21 fuentes monumentales inspiradas en la mitología clásica.

Las fuentes imprescindibles:

  • La Fuente de la Fama: Su chorro central es capaz de elevarse hasta los 47 metros. Es el símbolo del poder real.
  • Fuente de las Ranas: Representa la metamorfosis de los campesinos que insultaron a Latona. Tiene más de 60 surtidores que crean una coreografía de agua impresionante.
  • Los Baños de Diana: Fue la última fuente construida y, según dicen, la favorita del rey. Es una de las más bellas y se utiliza para las aperturas nocturnas en verano.
  • La Cascada Nueva: Una estructura de mármol frente al Palacio que crea un efecto visual majestuoso cuando el agua cae por sus gradas.

Notas de ruta y secretos reales

  • El Estanque de «El Mar»: Situado en la zona más alta, es el gran depósito que alimenta todas las fuentes. Es un lugar de paz absoluta con vistas a los Picos de Urbión y la Sierra de Guadarrama.
  • Plomo en lugar de Bronce: Debido a los altos costes de la guerra, la mayoría de las esculturas no son de bronce, sino de plomo pintado para imitarlo. Sin embargo, la calidad del detalle es tan alta que apenas se nota la diferencia.
  • El nombre del pueblo: Proviene de una antigua granja de monjes jerónimos dedicada a San Ildefonso que se encontraba en estos terrenos antes de que Felipe V comprara la propiedad.
  • Logística de explorador: Ver las fuentes en funcionamiento es una experiencia que requiere planificación, ya que no «corren» todos los días por razones de ahorro de agua.
  • Acceso: La entrada a los jardines suele ser libre y gratuita durante gran parte del año, pero en los días de funcionamiento de las fuentes se debe pagar una entrada específica (unos 5€) o combinada con el Palacio.
  • Consejo de explorador: Tras caminar por los jardines, no puedes irte sin probar los famosos Judiones de La Granja en alguno de los restaurantes tradicionales del pueblo

Enlace exterior con más información

Ermitas Rupestres de «Valdegovía» – Ficha

Sitios de prácticas místicas y rituales

0114 Ermitas Rupestres de Valdegovía - Álava

Descubre las Ermitas Rupestres de Valdegovía, un fascinante conjunto de cuevas excavadas en la roca que sirvieron como refugio para los primeros eremitas cristianos. Este sitio histórico, ubicado en la provincia de Álava, te invita a sumergirte en el misterio del aislamiento iniciático, donde la espiritualidad y la naturaleza se entrelazan en un entorno de belleza singular. Las cuevas, situadas en lugares recónditos, presentan formas caprichosas talladas en piedra, que revelan nichos, tumbas antropomorfas y altares, cada uno con su propia historia y significado. Al explorar estas formaciones, no solo te adentras en un viaje a través del tiempo, sino que también te enfrentas a la interpretación de un legado cultural que ha perdurado a lo largo de los siglos. Ven y vive la experiencia de conectar con el pasado en un lugar donde la historia y la espiritualidad se encuentran en perfecta armonía.

Ruta por las Cuevas Eremíticas (El Valle Sagrado)

El conjunto no es un solo edificio, sino una serie de cuevas y ermitas repartidas por varios pueblos del municipio de Valdegovía, en el extremo occidental de Álava.

  • Desde Vitoria-Gasteiz: Toma la A-1 hacia Madrid y desvíate en Nanclares de la Oca hacia la A-2622 en dirección a Pobes y Villanueva de Valdegovía. Es un viaje de unos 40-45 minutos.
  • Desde Bilbao: Sigue la AP-68 hacia Vitoria, toma la salida de Subijana y continúa hacia el valle por la A-2622.
  • El centro de operaciones: El mejor punto de partida es el pueblo de Villanueva de Valdegovía, donde puedes obtener información sobre los senderos que conectan los distintos conjuntos.

Notas de ruta y templos en la roca

  • Cuevas de Corro (Cueva de los Moros): Situadas sobre el pueblo de Corro, son quizás las más espectaculares visualmente. Son cuevas artificiales excavadas en la pared de un desfiladero que sirvieron como viviendas y templos. El acceso es a pie por un sendero empinado pero corto que ofrece vistas magníficas del valle.
  • Cuevas de Pinedo (Cueva de Santiago): Muy cerca de las de Corro, este conjunto destaca por su complejidad arquitectónica, con varias estancias conectadas. Eran lugares de retiro absoluto donde los eremitas buscaban la soledad total.
  • Tobillas y la Ermita de San Juan: En el pueblo de Tobillas se encuentra la que se considera la iglesia más antigua de Álava (siglo IX). Aunque el templo actual tiene partes románicas, su origen es un eremitorio rupestre. Es el lugar donde el eremitismo empezó a dar paso a las primeras estructuras monásticas estables.
  • Quejo y Gurendes: En estos pueblos también encontrarás pequeñas cavidades eremíticas (como la de San Juan en Quejo) que formaban parte de esta red de espiritualidad que se extendía por todo el desfiladero.
  • Nuestra Señora de la Peña (Faido): Aunque está un poco más alejada (en el municipio de Peñacerrada), es la culminación de este estilo: una iglesia de dos plantas totalmente excavada en la roca que sigue en uso hoy en día.
  • Logística de explorador: La mayoría de las cuevas son de acceso libre, pero se requiere calzado de montaña, ya que los senderos de acceso pueden estar resbaladizos o cubiertos de vegetación. El Centro de Interpretación suele estar en el parque de Valderejo (Lalastra), que es un complemento perfecto para la visita.
  • Consejo de explorador: No te limites a ver las cuevas desde abajo; sube a ellas y experimenta el silencio que buscaban los anacoretas. Tras la ruta, visita el Parque Natural de Valderejo para ver el desfile de buitres leonados o detente en Villanueva para probar la gastronomía local basada en la caza y las legumbres de la zona.

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Cueva de Sandaili – Ficha

Sitios de prácticas místicas y rituales

0113 Cueva de Sandaili - Guipúzcoa

Descubre la fascinante Cueva de Sandaili, un tesoro natural ubicado en Guipúzcoa que no solo es un refugio de belleza geológica, sino también un lugar cargado de historia y espiritualidad. Esta cavidad alberga la emblemática ermita de San Elías, un sitio que ha sido testigo de la fusión de creencias a lo largo de los siglos. Famosa por sus leyendas de fertilidad, la cueva se erige como un antiguo lugar de culto pagano celta, que posteriormente fue cristianizado, creando un ambiente místico que atrae a visitantes en busca de conexión espiritual y cultural. Uno de sus elementos más destacados es un abrevadero rocoso, del cual mana agua filtrada del techo, considerada por la tradición como un don que ayuda a las mujeres a concebir. La Cueva de Sandaili es, sin duda, un lugar donde se entrelazan la fe, las antiguas tradiciones celtas y relatos sobrenaturales, ofreciendo una experiencia única que invita a la reflexión y al asombro.

Ruta hacia Sandaili (El Santuario de la Fertilidad)

La cueva se encuentra en la carretera que une Oñati con el barrio de Araotz, poco antes de llegar al embalse de Jaturabe.

  • Desde Oñati: Toma la carretera GI-3591 en dirección al Santuario de Arantzazu. A unos pocos kilómetros, verás un desvío a la derecha hacia Araotz y las Cuevas de Arrikrutz. Sigue las indicaciones hacia Araotz.
  • El acceso final: Antes de llegar al núcleo de Araotz, pasarás por el desfiladero de Jaturabe. Verás una pequeña zona de aparcamiento junto a la carretera (cerca de una antigua central eléctrica). Desde allí, un sendero muy corto pero empinado y con escalones de piedra te lleva directamente a la boca de la cueva.

Notas de ruta y el agua de la vida

  • La Ermita de San Elías: Lo más impactante al llegar es ver la pequeña ermita medieval encastrada literalmente dentro de la cueva. Es un edificio sencillo, pero su ubicación bajo la enorme visera de roca le da un aire de protección y misterio absoluto.
  • El Ritual de la Fertilidad: En el interior de la cueva hay una pileta de piedra o aska que recoge el agua de las filtraciones de la roca. Según la tradición, esta agua tiene poderes fertilizantes. Las mujeres que deseaban tener hijos acudían aquí para realizar abluciones o mojar ropa de bebé que dejaban en las manos de la imagen del santo. Una vez nacido el niño, regresaban para agradecer el favor. Algunos estudios sugieren que este rito tiene raíces celtas vinculadas a los várdulos.
  • Lope de Aguirre: Estás en la tierra natal del «Tirano», el «Peregrino» o la «Ira de Dios». Lope de Aguirre, el famoso conquistador que se rebeló contra la corona española en el Amazonas, nació en el barrio de Araotz. Su espíritu indómito parece encajar perfectamente con la dureza y la belleza de este paisaje de roca caliza.
  • Cuna de Escaladores: Las paredes que rodean la cueva de Sandaili son una de las escuelas de escalada más importantes del País Vasco. No es raro ver a escaladores desafiando la gravedad justo encima de la ermita, un contraste fascinante entre el deporte moderno y la espiritualidad ancestral.
  • Aitzulo, el Ojo de la Montaña: Si tienes tiempo y ganas de caminar, desde Araotz puedes subir al Ojo de Aitzulo, un gigantesco agujero natural en la montaña que ofrece una de las ventanas naturales más espectaculares de Gipuzkoa.
  • Logística de explorador: La visita a la cueva es libre y gratuita. Sin embargo, la ermita suele estar cerrada y solo se puede ver el interior a través de la reja. Es un lugar húmedo y sombrío, así que lleva calzado con buen agarre, ya que los escalones de acceso pueden estar resbaladizos.
  • Consejo de explorador: Combina esta visita con las Cuevas de Arrikrutz, que están a un paso. Mientras Sandaili es la conexión espiritual con la superficie, Arrikrutz es un viaje a las profundidades de la tierra donde se encontraron restos de leones de las cavernas.

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