Sitios de energía y geomancia
- Ávila
- 40.36087089722273, -4.441668222442503
- Enclave destacado en el mapa de Lugares Imprescindibles

Descubre la majestuosidad de la historia con nuestro conjunto de cuatro esculturas prehistóricas de granito, elaboradas por los vetones, un antiguo pueblo celta, aproximadamente en el siglo II a.C. Estas enigmáticas figuras, conocidas como toros o verracos, son representaciones zoomorfas que han perdurado a lo largo de los siglos, simbolizando el poder y la riqueza cultural de su época. Cada escultura no solo es una obra de arte, sino también un testimonio de las creencias y prácticas de los vetones, quienes las utilizaban como símbolos protectores, indicadores de territorio y elementos relacionados con el culto a la fertilidad. Con un diseño robusto y una textura que evoca la fuerza de la naturaleza, estas esculturas son perfectas para los amantes de la historia y la arqueología, así como para aquellos que buscan añadir un toque de misterio y autenticidad a su hogar. No pierdas la oportunidad de poseer un pedazo de la historia que no solo embellecerá tu espacio, sino que también inspirará conversaciones sobre el legado cultural de nuestros antepasados.
Ruta hacia los Toros de Guisando (El Rincón de los Vettones)
Se encuentran en un paso estratégico entre la Meseta Norte y la Sur, justo en el límite entre Ávila y Madrid, vigilando el cerro del que toman su nombre.
- Desde Madrid: Toma la M-501 (la famosa Carretera de los Pantanos) en dirección a San Martín de Valdeiglesias. Continúa por la N-403 hacia Ávila. Tras pasar el embalse de San Juan y poco antes de llegar a El Tiemblo, verás el desvío señalizado a la derecha que te lleva directamente al sitio histórico.
- Desde Ávila capital: Baja por la N-403 en dirección a Toledo/Madrid. Pasarás el puerto de la Paramera y, tras dejar atrás el pueblo de El Tiemblo, encontrarás el acceso a mano izquierda.
- Desde el Embalse del Burguillo: Si estás de ruta por el Alberche, solo tienes que seguir la N-403 unos pocos kilómetros hacia el este. Es una parada técnica perfecta de apenas 20 minutos.
Notas de ruta y juramentos reales
- El Aparcamiento: Hay una zona de aparcamiento gratuita justo a la entrada del recinto vallado. Es un espacio cómodo, aunque en fines de semana de primavera puede estar concurrido. Desde el coche a los toros apenas hay 50 metros de paseo llano.
- La Venta Juradera: El recinto donde se encuentran los toros se conoce históricamente como la Venta Juradera. Aquí, bajo la mirada de estas piedras milenarias, Enrique IV y su hermana Isabel firmaron el Tratado de los Toros de Guisando. Es un lugar donde el suelo que pisas respira política medieval.
- Anatomía Vettona: Fíjate bien en las cabezas de los cuatro verracos. Verás unos orificios circulares donde originalmente se insertaban cuernos de verdad o de madera, lo que les daba un aspecto mucho más imponente y realista a los ojos de los pastores antiguos.
- Inscripciones Latinas: Aunque son obras prerromanas, tres de los toros tienen inscripciones en latín realizadas posteriormente. Se cree que los romanos los reutilizaron como hitos terminales o monumentos funerarios. La piedra ha sido reescrita por la historia.
- Literatura y Verso: Al estar frente a ellos, recuerda que Cervantes los citó en El Quijote y Federico García Lorca les dedicó unos versos en su Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: «…y los toros de Guisando, casi muerte y casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra».
- Logística de explorador: El recinto tiene un horario de visitas. La entrada tiene un precio simbólico (unos 2€). Es una visita corta, ideal para combinar con el Castañar de El Tiemblo o una comida en San Martín de Valdeiglesias.
- Consejo de explorador: Si vas en verano, evita las horas centrales del día; los toros están a cielo abierto y el sol de Castilla no perdona. La mejor luz es la del atardecer, cuando las sombras alargan las figuras y el granito parece cobrar vida, mirando hacia el oeste como han hecho durante los últimos 2.000 años.



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