Lugares con fenómenos paranormales
- La Rioja
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- ZONA NORTE ⛤ MAPA IBERIA MÁGICA

Descubre Turruncún, un fascinante pueblo fantasma ubicado en La Rioja, que fue abandonado a finales de los años 80 tras el declive de la minería. Este enclave, envuelto en leyendas de profanación y un ambiente espectral, se ha convertido en un punto de atracción para aquellos que buscan experiencias únicas y misteriosas. Los visitantes a menudo reportan sensaciones de presencia y un aura de «misterio» que envuelve cada rincón de este lugar, convirtiéndolo en un destino ideal para los amantes de la historia oculta y la fotografía de lugares abandonados. Explora sus ruinas y déjate llevar por la energía purgatorial que emana de sus calles desiertas, donde cada sombra cuenta una historia y cada imagen captura la esencia de un pasado que aún resuena en el aire. Turruncún no es solo un destino, es una experiencia que te invita a conectar con lo desconocido y a descubrir los secretos que yacen en el silencio de sus paredes.
Ruta hacia Turruncún (El Eco de la Piedra)
El pueblo se asienta en la falda de la majestuosa Peña Isasa, en una zona de transición entre el valle del Cidacos y la Rioja Baja.
- Desde Logroño: Toma la LR-134 hacia Calahorra y luego la LR-123 en dirección a Arnedo y Cervera del Río Alhama. El pueblo abandonado se encuentra a unos 10 km de Arnedo, a pie de la misma carretera LR-123. Es un viaje de unos 50 minutos.
- Desde Arnedo: Sigue la LR-123 hacia el sur. Verás el Área Recreativa de Turruncún a la derecha de la carretera. Es el punto de entrada perfecto.
- El acceso final: Aparca en el área recreativa. Desde allí, una pista forestal te lleva en apenas unos minutos caminando hasta el esqueleto del pueblo. Es una incursión fácil pero visualmente impactante.
Notas de ruta y muros que hablan
- El Origen del Nombre: La leyenda local cuenta que el nombre nació del sonido de una piedra rodando desde lo alto de Peña Isasa. Al rebotar, la piedra decía «turrún-turrún» y al golpear los salientes «cún-cún». Es un topónimo onomatopéyico que define perfectamente la soledad mineral del lugar.
- El Terremoto de 1929: Turruncún no solo murió por la emigración. En febrero de 1929 sufrió un seísmo de 5,1 grados con epicentro en la misma plaza del pueblo. La sacudida fue tan fuerte que se sintió en Logroño y Navarra, destruyendo gran parte de las viviendas y acelerando el declive de una comunidad que llegó a tener más de 300 vecinos.
- La Iglesia de Santa María: Es la silueta que domina el horizonte. De estilo mudéjar y con orígenes en el siglo XV, su torre exenta (separada de la nave) sigue en pie desafiando al tiempo. En su interior, el suelo profanado y los restos de antiguas sepulturas han alimentado historias sobre apariciones y luces extrañas que han atraído a investigadores del misterio.
- La Escuela «Nueva»: Uno de los edificios más melancólicos es la escuela, construida en 1965 cuando el pueblo ya estaba en las últimas. Se inauguró con gran esperanza, pero apenas tuvo alumnos; hoy es un bloque de hormigón vacío que simboliza el fracaso del desarrollo frente a la despoblación.
- Tierra de Dinosaurios: Estás en pleno territorio de icnitas. Muy cerca de Turruncún, en la ruta hacia Enciso, puedes encontrar huellas de dinosaurios que habitaron estas tierras hace millones de años. Es un viaje en el tiempo que va desde la prehistoria hasta el colapso rural del siglo XX.
- Logística de explorador: El acceso a las ruinas es libre, pero ten mucho cuidado: los techos de adobe y los muros de piedra están muy deteriorados y hay riesgo real de derrumbes. No entres en los edificios que parezcan inestables.
- Consejo de explorador: La mejor experiencia es subir desde el pueblo hacia la cima de Peña Isasa. Desde allí arriba, con el viento soplando fuerte, las ruinas de Turruncún parecen un pequeño juguete roto olvidado en mitad del monte. Al bajar, nada como recuperar fuerzas en Arnedo con unas «fardelejos» (dulces típicos) o visitando sus famosas cuevas.







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