Presencia templaria
- Toledo
- 39.6295195131555, -4.547095462586452
- ZONA OESTE ⛤ MAPA IBERIA MÁGICA

El yacimiento arqueológico de Malamoneda en la provincia de Toledo es un sitio de gran importancia histórica y cultural. Alberga los restos de un torreón medieval, del cual solo se conserva la mitad, que fue fortificado por los templarios utilizando materiales de origen romano. Además, el sitio cuenta con una necrópolis que contiene aproximadamente cien tumbas excavadas directamente en el granito, así como un altar de rituales que podría datar de la Edad de Hierro o incluso de una época anterior. Este lugar es considerado un sitio de culto ancestral, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de sumergirse en la historia y la espiritualidad de épocas pasadas.
✠ Ruta hacia el Yacimiento de Malamoneda (La Necrópolis de los Montes de Toledo) ✠
Malamoneda es uno de los enclaves arqueológicos más sugerentes y completos de la provincia. Situado en el valle del río Cedena, este yacimiento destaca por su impresionante necrópolis de tumbas antropomorfas talladas directamente en grandes bloques de granito, además de conservar restos de un hábitat hispanorromano, visigodo y una imponente torre defensiva medieval.
- Desde Toledo capital: Toma la CM-401 en dirección a Navahermosa. Una vez allí, desvíate por la CM-4157 hacia Hontanar. El trayecto dura aproximadamente 1 hora.
- Desde Madrid: Toma la A-42 hasta Toledo y sigue la ruta anterior. El tiempo total estimado es de 1 hora y 45 minutos.
- El acceso final: El yacimiento se encuentra a unos 1,5 km de Hontanar. El desvío está señalizado en la carretera CM-4157. Desde este punto parte una pista de tierra (camino rural) que suele estar en buen estado para vehículos, aunque se recomienda circular con precaución. El acceso es libre y gratuito al tratarse de un espacio abierto.
Notas de ruta y el Misterio de su Origen
- La Necrópolis de Granito: El elemento más espectacular son las más de 100 tumbas excavadas en los lanchares de granito que salpican el paisaje. Su datación abarca desde la época tardorromana hasta la repoblación cristiana, lo que indica un uso continuado del lugar como espacio sagrado durante siglos.
- La Torre templaria de Malamoneda: Dominando el valle se alza una torre defensiva del siglo XII-XIV que construyeron los templarios, porque así lo dicen las referencias históricas. Fue construida para controlar el paso entre los montes y reutiliza sillares romanos en su base, lo que evidencia la superposición de civilizaciones en este enclave estratégico.
- El Despoblado: Además de los restos funerarios y militares, se pueden observar los muros de las viviendas del antiguo despoblado de Malamonedilla, que estuvo habitado de forma residual hasta bien entrado el siglo XX.
- Equipamiento del Explorador: Es imprescindible llevar botas de montaña con suela con buen agarre (tipo Vibram). Al explorar la necrópolis, caminarás directamente sobre grandes bloques de granito que pueden estar muy resbaladizos si hay humedad o musgo. Lleva agua suficiente y protección solar, ya que la zona de las tumbas está totalmente expuesta y apenas hay sombras naturales en el valle.
- Precauciones de Seguridad: Extrema la precaución al caminar sobre las rocas; las grietas naturales y las propias excavaciones de las tumbas pueden provocar caídas si no se presta atención al suelo. No intentes escalar los muros de la torre, ya que su estado de conservación es precario y hay riesgo de desprendimientos. Al ser una zona de pastoreo, es fundamental no molestar al ganado y mantener cerradas las cancelas que puedas encontrar.
- Logística de explorador: La visita es de acceso libre y carece de infraestructuras turísticas o aseos. Se recomienda dedicar al menos 2 horas para recorrer con calma tanto la necrópolis como los alrededores de la torre. La cobertura móvil es débil en el fondo del valle, por lo que conviene avisar de tu ubicación antes de llegar.
- Consejo de explorador: La luz del amanecer o del atardecer es la mejor para apreciar el relieve de las tumbas antropomorfas sobre el granito. Si visitas la zona en otoño o invierno, el contraste del musgo verde sobre la piedra gris y el entorno de los Montes de Toledo ofrece una atmósfera solitaria y mística, ideal para la fotografía de paisaje.
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