Eremitorio de Sabadía – Ficha

Sitios de energía y geomancia

0107 Eremitorio de Sabadía - Asturias

Descubre el Eremitorio de Sabadía, un rincón singular y pintoresco en Asturias que te transportará a un mundo de magia y misterio. Este lugar, a menudo destacado por su atmósfera única, se encuentra en medio de un frondoso bosque, flanqueado por un arroyo que murmura suavemente, creando un entorno de paz y serenidad. La construcción del eremitorio es realmente sorprendente, con detalles arquitectónicos que evocan un sentido de asombro y admiración. Se dice que en este lugar se pueden observar manifestaciones extraordinarias, seres extraños y luces fugaces que iluminan la noche, lo que añade un aire de enigma a su ya fascinante historia. Aunque el acceso al interior está restringido, dado que se trata de una propiedad privada, la mera visita a sus alrededores es una experiencia que no te puedes perder, ideal para los amantes de la naturaleza y los buscadores de lo sobrenatural. Ven y déjate envolver por la magia del Eremitorio de Sabadía, un destino que promete dejar una huella imborrable en tu memoria.

Ruta hacia el Eremitorio de Sabadía (El Refugio del Misterio)

Sabadía es un minúsculo núcleo de casas cerca de Tuñón, en pleno corazón de los Valles del Oso, donde la naturaleza parece haber recuperado el terreno cedido al hombre.

  • Desde Oviedo: Toma la A-63 en dirección a Grado/La Espina. Toma la salida 9 hacia Trubia. Desde allí, sigue por la AS-228 en dirección a Proaza/Teverga. Esta carretera bordea el río Trubia y es el eje principal de la Senda del Oso. Al llegar a la altura de Tuñón, busca el desvío hacia Sabadía.
  • Desde la Senda del Oso (A pie o en bici): Si estás haciendo la famosa ruta ciclista, el desvío a Sabadía se encuentra muy cerca del inicio en Tuñón. Es una pequeña incursión que te sacará del camino principal para meterte en la espesura del bosque.
  • El acceso final: Sabadía es un lugar de muy pocos vecinos. Una vez en el pueblo, hay que seguir un pequeño sendero que baja hacia el arroyo. El eremitorio aparece de repente, como una aparición de piedra y musgo entre los árboles.

Notas de ruta y muros encantados

  • El Aparcamiento: En el núcleo de Sabadía el espacio es muy limitado. Lo ideal es dejar el coche en las zonas de aparcamiento de Tuñón o Villanueva y acercarse dando un paseo. Al ser una zona de turismo rural y de montaña, el respeto por el descanso de los vecinos y el acceso de los tractores es fundamental.
  • La Construcción Mágica: Al verlo, te llamará la atención su fisonomía: una mezcla de cantería tradicional con elementos que parecen sacados de un claustro románico (aunque son reproducciones). Tiene un piso superior y un pequeño puente de piedra que cruza el arroyo, dándole un aire de cuento de hadas o de refugio de alquimista.
  • El Lugar de Poder: Los buscadores de lo insólito consideran Sabadía un «lugar de poder». Se cuentan historias de manifestaciones extrañas y luces fugaces en el entorno. Sea cierto o no, el silencio solo roto por el agua del arroyo y el crujir de las ramas crea una atmósfera de recogimiento absoluto.
  • El Antiguo Molino: Si te fijas en la base del edificio, todavía se pueden adivinar las estructuras del molino original sobre el que se levantó el eremitorio. La fuerza del agua sigue siendo la protagonista del lugar, canalizada por antiguos ingenios de piedra.
  • Cuevas de Ermitaños: En las peñas calizas que rodean Sabadía se pueden ver oquedades y cuevas. Se dice que en tiempos antiguos estas grutas sirvieron de hogar a verdaderos anacoretas que buscaban la soledad absoluta en estas montañas.
  • Consejo de explorador: Es un sitio para visitar con mentalidad abierta y mucho respeto. Al ser una propiedad privada que ha pasado por varias manos, es posible que solo puedas contemplarlo desde el exterior. No fuerces entradas ni traspases cierres; la magia de Sabadía se disfruta mejor desde el sendero, dejando que la imaginación vuele entre sus capiteles repetidos y su hiedra trepadora.

Enlace exterior con más información

Turruncún – Ficha

Lugares con fenómenos paranormales

0052 Turruncún - La Rioja

Descubre Turruncún, un fascinante pueblo fantasma ubicado en La Rioja, que fue abandonado a finales de los años 80 tras el declive de la minería. Este enclave, envuelto en leyendas de profanación y un ambiente espectral, se ha convertido en un punto de atracción para aquellos que buscan experiencias únicas y misteriosas. Los visitantes a menudo reportan sensaciones de presencia y un aura de «misterio» que envuelve cada rincón de este lugar, convirtiéndolo en un destino ideal para los amantes de la historia oculta y la fotografía de lugares abandonados. Explora sus ruinas y déjate llevar por la energía purgatorial que emana de sus calles desiertas, donde cada sombra cuenta una historia y cada imagen captura la esencia de un pasado que aún resuena en el aire. Turruncún no es solo un destino, es una experiencia que te invita a conectar con lo desconocido y a descubrir los secretos que yacen en el silencio de sus paredes.

Ruta hacia Turruncún (El Eco de la Piedra)

El pueblo se asienta en la falda de la majestuosa Peña Isasa, en una zona de transición entre el valle del Cidacos y la Rioja Baja.

  • Desde Logroño: Toma la LR-134 hacia Calahorra y luego la LR-123 en dirección a Arnedo y Cervera del Río Alhama. El pueblo abandonado se encuentra a unos 10 km de Arnedo, a pie de la misma carretera LR-123. Es un viaje de unos 50 minutos.
  • Desde Arnedo: Sigue la LR-123 hacia el sur. Verás el Área Recreativa de Turruncún a la derecha de la carretera. Es el punto de entrada perfecto.
  • El acceso final: Aparca en el área recreativa. Desde allí, una pista forestal te lleva en apenas unos minutos caminando hasta el esqueleto del pueblo. Es una incursión fácil pero visualmente impactante.

Notas de ruta y muros que hablan

  • El Origen del Nombre: La leyenda local cuenta que el nombre nació del sonido de una piedra rodando desde lo alto de Peña Isasa. Al rebotar, la piedra decía «turrún-turrún» y al golpear los salientes «cún-cún». Es un topónimo onomatopéyico que define perfectamente la soledad mineral del lugar.
  • El Terremoto de 1929: Turruncún no solo murió por la emigración. En febrero de 1929 sufrió un seísmo de 5,1 grados con epicentro en la misma plaza del pueblo. La sacudida fue tan fuerte que se sintió en Logroño y Navarra, destruyendo gran parte de las viviendas y acelerando el declive de una comunidad que llegó a tener más de 300 vecinos.
  • La Iglesia de Santa María: Es la silueta que domina el horizonte. De estilo mudéjar y con orígenes en el siglo XV, su torre exenta (separada de la nave) sigue en pie desafiando al tiempo. En su interior, el suelo profanado y los restos de antiguas sepulturas han alimentado historias sobre apariciones y luces extrañas que han atraído a investigadores del misterio.
  • La Escuela «Nueva»: Uno de los edificios más melancólicos es la escuela, construida en 1965 cuando el pueblo ya estaba en las últimas. Se inauguró con gran esperanza, pero apenas tuvo alumnos; hoy es un bloque de hormigón vacío que simboliza el fracaso del desarrollo frente a la despoblación.
  • Tierra de Dinosaurios: Estás en pleno territorio de icnitas. Muy cerca de Turruncún, en la ruta hacia Enciso, puedes encontrar huellas de dinosaurios que habitaron estas tierras hace millones de años. Es un viaje en el tiempo que va desde la prehistoria hasta el colapso rural del siglo XX.
  • Logística de explorador: El acceso a las ruinas es libre, pero ten mucho cuidado: los techos de adobe y los muros de piedra están muy deteriorados y hay riesgo real de derrumbes. No entres en los edificios que parezcan inestables.
  • Consejo de explorador: La mejor experiencia es subir desde el pueblo hacia la cima de Peña Isasa. Desde allí arriba, con el viento soplando fuerte, las ruinas de Turruncún parecen un pequeño juguete roto olvidado en mitad del monte. Al bajar, nada como recuperar fuerzas en Arnedo con unas «fardelejos» (dulces típicos) o visitando sus famosas cuevas.

Enlace exterior con más información