- Área Geográfica: Zona Centro (Madrid)
- Localización: Plazas públicas y altares efímeros distribuidos por el casco histórico del municipio de Colmenar Viejo, en la cuenca alta del Manzanares, Madrid.
- Fechas de Celebración: Anual. Se lleva a cabo invariablemente durante toda la jornada del 2 de mayo, marcando el apogeo astronómico de la primavera.
- Notas Antropológicas: Declarada Fiesta de Interés Turístico, constituye uno de los ejemplos de dendrolatría y culto botánico a la fertilidad más puros de la Península, emparentado de forma directa con las celebraciones romanas a la diosa Flora y los cultos celtíberos al renacimiento primaveral. Carece por completo de imágenes de santos, misas o bendiciones eclesiásticas; la gestión es enteramente vecinal. Las protagonistas absolutas son las Mayas, niñas de la localidad que permanecen sentadas, inmóviles, serias y solemnes en altares profanos montados en la vía pública. Estos altares se tapizan de forma exuberante con colchas antiguas y flores silvestres recolectadas a mano en las dehesas la jornada anterior (principalmente sanjuanes, tomillo, sarganillas y amapolas). Mientras la Maya encarna de forma estática la eclosión de la savia nueva y el florecimiento de la tierra, sus acompañantes (bailaoras) interpelan de forma activa a los visitantes cepillándoles la ropa con ramilletes y pidiendo monedas con la fórmula tradicional laica: «Para la Maya, que es bonita y galana».
- Rutas e Itinerario:
- Acceso: Desde Madrid capital, la ruta más directa es el norte siguiendo la autovía M-607 (Autovía de Colmenar) hasta tomar cualquiera de las salidas que acceden al núcleo urbano.
- Itinerario sugerido: Como preámbulo a la ruta floral, se propone visitar el Yacimiento Arqueológico de los Remedios, una necrópolis de época visigoda ubicada en el mismo término municipal, donde la presencia de enterramientos pre-cristianos y simbología paleocristiana ayuda a contextualizar la longevidad de la ocupación sacra en este sector de la dehesa madrileña.
- Consejos para el Explorador:
- Interacción y protocolo: Al aproximarse a los altares de las Mayas, es costumbre etnográfica depositar una pequeña aportación económica en los cestillos de mimbre de las acompañantes. Respeta escrupulosamente la inmovilidad ritual de la niña y evita el uso de destellos de luz artificial directos que rompan la penumbra natural de los portales floridos.
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